Alba Guijarro, psicóloga: "Mantenerte siempre ocupado para evitar quedarte contigo a solas es una estrategia de regulación ante algo muy abrumador interno"
Cambiar de tema si hay tensión o posponer conversaciones importantes pueden ser señales de alerta.
Vivimos en una época donde estar ocupado se ha convertido casi en una obligación moral. Tener siempre planes, estímulos o algo que hacer parece sinónimo de éxito o incluso de estabilidad emocional.
Pero cada vez más especialistas advierten de que, en algunos casos, esa necesidad constante de movimiento y productividad puede esconder aspectos internos que estamos intentando no escuchar.
Porque no siempre se evita el silencio por aburrimiento, sino que muchas veces se evita parar justamente porque quedarse a solas con uno mismo resulta demasiado incómodo.
Y ahí es, según explica la psicóloga y creadora de contenido Alba Guijarro (@talcualtia), donde empiezan a aparecer ciertas respuestas emocionales que muchas personas normalizan sin entender realmente de dónde vienen.
La evitación como estrategia de regulación
En uno de sus vídeos más recientes, difundido a través de sus cuentas de Instagram y TikTok, Alba Guijarro enumera “cinco señales relacionadas con trauma emocional” que muchas personas experimentan y normalizan en su día a día.
Uno de los puntos que más ha resonado entre sus seguidores tiene que ver con la evitación emocional. “Evitas cosas, y no necesariamente es evitar lugares o planes. Puede ser cambiar de tema si hay tensión, posponer conversaciones importantes o mantenerte constantemente ocupado para no quedarte contigo a solas”, explica la profesional.
“La evitación es una estrategia de regulación muy común cuando algo es muy abrumador a nivel interno”, explica la psicóloga, subrayando que esta “estrategia de supervivencia emocional” está completamente normalizada socialmente.
Cuando el cuerpo vive en alerta permanente
Otra de las señales que menciona la psicóloga tiene que ver con la hipervigilancia. “Tu cuerpo está en alerta constante sin ningún motivo aparente”, explica Guijarro en el vídeo.
La creadora de contenido habla de personas que viven con “tensión permanente, hipervigilancia o sensación de amenaza” incluso cuando racionalmente no existe un peligro real.
Según detalla, esto puede ocurrir porque “el sistema nervioso ha aprendido a detectar amenazas con rapidez”, siendo esto una consecuencia de haber experimentado ciertas experiencias emocionales intensas que acaban dejando una huella física y automática en el cuerpo incluso mucho después de haber ocurrido.
Reacciones emocionales que parecen “demasiado intensas”
La psicóloga también menciona otra experiencia frecuente que es señal de alerta: sentir que algunas reacciones emocionales son desproporcionadas respecto a lo que está ocurriendo. “Hay momentos en los que la reacción emocional parece muy intensa en relación a la situación”, señala Guijarro.
Según explica la experta, esto puede suceder cuando el sistema nervioso “asocia situaciones presentes con experiencias pasadas”, activando respuestas que en otro momento sí fueron necesarias o adaptativas.
Una explicación que ayuda a entender por qué algunas personas sienten culpa o desconcierto ante emociones que no consiguen controlar del todo, lo que hace que muchas veces ellas mismas o la sociedad las tache de personas “demasiado intensas”.
La dificultad de confiar en uno mismo
Otro de los aspectos que la psicóloga califica como señal relacionada con el trauma emocional es la duda constante sobre la propia percepción emocional. “Puedes dudar de lo que sientes o percibes, buscar validación externa constante o preguntarte si estás exagerando”, expone
La psicóloga relaciona esta dinámica con entornos donde la experiencia emocional de la persona fue cuestionada repetidamente: “Esto se observa con frecuencia en personas que han estado en contextos donde se ha invalidado constantemente su experiencia interna”.
Como resultado de haber experimentado estas situaciones en el pasado, estas personas sienten una inseguridad emocional profunda: incluso cuando sienten algo claramente, necesitan que alguien más confirme que es legítimo.
Querer conexión… y sentir miedo al mismo tiempo
Por último, la experta termina abordando una de las contradicciones más habituales en las personas con heridas emocionales: desear vínculos cercanos y, al mismo tiempo, sentirse incómodas cuando aparecen.
“Las relaciones pueden generar una mezcla de deseo de conexión y al mismo tiempo una sensación de incomodidad o alerta”, explica Guijarro. Según añade, cuando en el pasado “el vínculo ha estado asociado al daño”, el sistema nervioso puede aprender a relacionar intimidad y peligro de forma simultánea.
Aun así, la psicóloga lanza un mensaje importante para evitar simplificaciones. “Todas estas señales no tienen por qué implicar trauma necesariamente”, advierte, aunque también destaca que, si alguna de estas situaciones “interfieren en tu vida”, buscar ayuda “puede ser clave”.