Alberto Miranda, psicólogo sanitario, sobre las emociones: "La tristeza no es un error del cerebro sino una señal que te obliga a parar y procesar"
Poner nombre a lo que uno siente puede ayudar a reducirlo.
Las emociones forman parte del día a día de todo el mundo y lo hacen de una forma muy presente. Tanto que condicionan constantemente la manera en la que las personas reaccionan ante el trabajo, las relaciones personales o los problemas diarios.
Aunque muchas veces se perciben como algo difícil de controlar, la psicología moderna insiste en que comprender cómo funcionan puede marcar una gran diferencia en la salud mental y en la forma de afrontar la adversidad.
Sobre esta cuestión ha reflexionado Alberto Miranda Vergara en uno de sus últimos vídeos publicados en su cuenta de TikTok, @amv.psicologia, donde analiza siete aspectos sobre las emociones que, según afirma, muchas personas desconocen.
"Las emociones duran segundos"
Una de las afirmaciones que más ha llamado la atención es la relacionada con la duración de las emociones. "Las emociones duran segundos no horas. Lo que las alarga es tu pensamiento", asegura Miranda Vergara.
El psicólogo explica que la reacción emocional inicial suele ser breve desde el punto de vista biológico. Sin embargo, cuando la mente comienza a dar vueltas constantemente a lo ocurrido, la emoción se mantiene activa durante mucho más tiempo. Este fenómeno aparece especialmente en situaciones de ansiedad, enfado o tristeza, donde el sobrepensamiento puede intensificar el malestar emocional.
No elegimos lo que sentimos, pero sí cómo actuar
Otro de los puntos clave que destaca el especialista es la diferencia entre sentir una emoción y actuar impulsivamente por ella. "No podemos elegir lo que sentimos, pero sí lo que hacemos después", señala.
Según explica, eso es precisamente la regulación emocional, que se basa en aprender a gestionar la respuesta conductual aunque la emoción aparezca de forma automática. La terapia cognitivo-conductual trabaja precisamente sobre este proceso, ayudando a identificar pensamientos y comportamientos que alimentan determinadas emociones.
Reprimir emociones puede empeorarlas
Miranda Vergara también advierte sobre uno de los errores más frecuentes que es intentar bloquear o reprimir emociones incómodas. "La supresión emocional aumenta la activación fisiológica", afirma.
Según el psicólogo, cuanto más se intenta ocultar una emoción, más intensa puede llegar a sentirse a nivel corporal y mental. Por el contrario, poner nombre a lo que uno siente puede ayudar a reducir esa activación emocional.
"Nombrarlo lo reduce. Poner palabras a la emoción baja la activación amigdalina", explica. Por eso, herramientas como escribir, hablar o verbalizar lo que ocurre internamente pueden resultar útiles para gestionar momentos de ansiedad o estrés.
Ansiedad y emoción y la triste
Otro aspecto que destaca el especialista es que la ansiedad y la emoción intensa generan respuestas físicas muy parecidas. "Estar con ansiedad o con emoción activa casi la misma respuesta corporal", explica.
Por ello, reinterpretar ciertas sensaciones puede influir en el rendimiento personal. El psicólogo pone como ejemplo sustituir el pensamiento "estoy nervioso" por "estoy activado", algo que puede ayudar a afrontar mejor situaciones de presión como exámenes, entrevistas o exposiciones públicas.
Lejos de considerar la tristeza como un fallo emocional, Alberto Miranda Vergara recuerda que esta emoción tiene un propósito adaptativo. "La tristeza obliga a parar y procesar. No es un error del sistema, es una señal", afirma. Desde la psicología, esta emoción se relaciona con la necesidad de reflexión, recuperación y adaptación tras pérdidas, cambios o situaciones difíciles.
Las emociones también dependen de la cultura
Finalmente, el especialista rompe con la idea de que todas las emociones son completamente universales. "Las emociones también se construyen según el contexto, la cultura y el aprendizaje", explica.
Esto significa que la manera en la que cada persona interpreta, expresa o gestiona sus emociones está vinculada a la educación, el entorno social y las experiencias vividas. Aun así, el psicólogo asegura que "tus emociones tienen lógica".