Alicia Gordillo, doctora en Biología, sobre el 'jet lag social': "Si el lunes no puedes con tu alma, no es porque sea lunes, sino porque has tenido un cambio brusco de horarios"
“Es como si estuvieras volando el sábado a Nueva York y volviendo el domingo”, señala.

Dormir bien parece una de esas cosas sencillas que siempre damos por hecho, hasta que el cuerpo empieza a pasar factura. El cansancio constante, la irritabilidad o esa sensación de arrastrarse cada lunes muchas veces son la consecuencia de haber desordenado nuestros ritmos biológicos. Y aunque intentemos compensarlo durmiendo más el fin de semana, el organismo no entiende de “recuperaciones rápidas”, sino de hábitos, horarios y equilibrio.
Sobre esa idea profundiza la doctora en Biología Alicia Gordillo, que advierte que muchos de los problemas relacionados con el cansancio y la falta de energía tienen más que ver con la cronobiología de lo que pensamos. Durante una intervención centrada en la biología del sueño en la Escuela de Salud Integrativa, la especialista explicó que alterar de forma brusca los horarios entre semana y fin de semana provoca lo que se conoce como ‘jet lag social’, un desfase interno comparable al que sufre el cuerpo tras un viaje largo.
La literatura médica lo define como el desfase entre el sistema circadiano y los horarios de trabajo o estudio, y señala que sus síntomas pueden incluir fatiga, menor concentración, irritabilidad e incluso molestias digestivas. "Si el lunes no puedes con tu alma, no es porque sea lunes, sino porque has tenido un cambio brusco de horarios", asegura la doctora, que advierte que alterar constantemente la hora de acostarse y despertarse acaba desajustando el reloj biológico.
No es descansar más, es hacerlo mejor
Con esa idea, Alicia Gordillo convierte una queja muy reconocible en una explicación biológica: muchas veces no llegamos agotados al inicio de semana por el trabajo en sí, sino por haber forzado al cuerpo a vivir con dos relojes distintos. “A lo mejor tú te estás levantando todos los días a las 8 de la mañana y llega el sábado y el domingo y, como estás recuperando sueño, te levantas a las 12”, cuenta, explicando que a nivel cronobiológico esto produce un desfase de cuatro gotas.
A esto se le conoce como ‘jet lag social’, es decir, una desalineación entre el reloj interno y el horario que impone la vida social. “Hay un desfase de lunes a viernes de 4 horas con respecto a sábado y domingo. Es como si estuvieras volando el sábado a Nueva York y volviendo el domingo”, señala la experta. Este fenómeno podría afectar a más de dos tercios de la población general y es todavía más frecuente en adolescentes.
El sueño no es negociable y las autoridades sanitarias recomiendan en adultos al menos siete horas por noche, además de horarios regulares para dormir y despertar. En palabras de Alicia, antes de echar la culpa al inicio de semana, conviene identificar la deuda de sueño, cronotipo y horarios reales para corregir lo que se pueda. Porque, al final, dormir bien no consiste solo en descansar más horas, sino en darle al cuerpo la estabilidad que necesita para funcionar correctamente.
