Almudena Herraiz, ortodoncista: "He dejado de masticar chicle durante horas"
Estas son las cuatro cosas que ha dejado de hacer.
La salud bucal no solo afecta a dientes y encías, sino a todo el organismo. La boca alberga una gran cantidad de bacterias que, aunque en su mayoría son inofensivas, pueden provocar enfermedades si no se controlan adecuadamente.
Esto se debe a que la cavidad oral es la puerta de entrada tanto al sistema digestivo como al respiratorio. Cuando la higiene falla, los microorganismos pueden multiplicarse y derivar en infecciones como caries o enfermedades periodontales, e incluso afectar a otras partes del cuerpo.
Un problema global que afecta a millones
Las enfermedades bucodentales representan un reto sanitario mundial. Se estima que afectan a cerca de 3.700 millones de personas, siendo la caries dental no tratada una de las afecciones más comunes a nivel global.
Factores como el consumo de azúcar, el tabaco, el alcohol y una higiene deficiente contribuyen a su desarrollo. Además, la falta de acceso a servicios odontológicos y la exposición insuficiente al flúor agravan la situación en muchas regiones.
Por ello, la ortodoncista y divulgadora Almudena Herraiz ha compartido en TikTok los hábitos que ha eliminado de su vida personal desde que ejerce en esta profesión. Entre ellos, uno especialmente común.
1. Dormir sin lavarse los dientes
Un gesto que muchos han hecho alguna vez, pero que la ortodoncista descarta por completo ay que la acumulación de bacterias durante la noche favorece la aparición de caries y problemas en las encías.
Durante la noche, las bacterias disponen de más tiempo para actuar formando la llamada placa bacteriana, que es la principal responsable de la caries dental y la gingivitis. Además, mientras dormimos el PH de nuestra boca disminuye y propicia el crecimiento de bacterias produciendo una mayor acumulación de placa.
2. Morderse las uñas
Más allá de una manía, este hábito implica un alto riesgo de introducir bacterias en el organismo. Superficies como móviles, pomos o botones de ascensor concentran gran cantidad de gérmenes. Además, puede provocar desgaste y fracturas dentales.
El primer paso para superar el hábito de morderte las uñas es reconocer cuándo y por qué te muerdes las uñas. Si tiendes a morderte las uñas cuando estás nervioso o aburrido, busca formas de mantener tus manos ocupadas con algún objeto o experimentar con técnicas de relajación, como la respiración profunda.
3. Masticar chicle durante horas
El gesto protagonista de su advertencia. Aunque el chicle puede tener beneficios puntuales, abusar de él sobrecarga la articulación temporomandibular y la musculatura mandibular, lo que puede derivar en molestias o problemas funcionales.
"Es horrible. Saturas la articulación y cargas muchísimo la musculatura, es como estar dándole patadas al aire todo el rato con la rodilla", explica la especialista, poniendo el foco en un gesto aparentemente inofensivo que puede tener consecuencias a nivel bucodental.
4. Morder objetos como bolígrafos o tapones
Un hábito muy extendido que combina dos riesgos: la exposición a bacterias y la posibilidad de fracturas o fisuras dentales. La especialista es tajante: "Habría que evitar morder cualquier cosa que no sea comida".
Este comportamiento suele ser una forma de autorregulación ante la ansiedad, el estrés o la necesidad de estimulación sensorial. Si la necesidad de morder es muy intensa, puede estar relacionada con una sobreestimulación o necesidades neurosensoriales, por lo que el uso de mordedores terapéuticos suele ser la solución más efectiva.