Álvaro Pascual-Leone, neurólogo de Harvard, sobre hacer sudokus para mantener el cerebro activo: "No es esa la solución. No hay una píldora mágica"
Aunque puede ser de ayuda, no sirve para todas las personas.

Con la llegada del verano, muchas personas recuperan hábitos que el resto del año quedan aparcados. Entre ellos, los clásicos cuadernos de pasatiempos, repletos de sudokus, crucigramas o sopas de letras, vuelven a hacerse un hueco en las maletas y las tardes de vacaciones. Un tipo de juegos que, durante años, se ha asociado con una forma sencilla de mantener el cerebro activo y ejercitar la mente con el paso del tiempo.
Sin embargo, el neurólogo de Harvard Álvaro Pascual-Leone, uno de los mayores expertos mundiales en plasticidad cerebral, advierte que la realidad es bastante más compleja y que no existe un único ejercicio capaz de garantizar una buena salud cerebral. Aunque este tipo de pasatiempos puede resultar beneficioso para algunas personas, sostiene que convertirlos en una recomendación general para prevenir el deterioro cognitivo es un error.
A su juicio, mantener el cerebro en forma depende de un conjunto de hábitos y de seguir enfrentándolo a nuevos retos a lo largo de la vida, más que de repetir una misma actividad cada día. "No es esa la solución. No hay una píldora mágica", afirma en una conversación con Cadena SER, donde desmonta la idea de que hacer sudokus o crucigramas a diario sea, por sí solo, la clave para conservar una buena salud cerebral.

¿Cómo mantener el cerebro activo?
Aunque el experto reconoce que estos juegos pueden resultar beneficiosos para algunas personas mayores de 70 años, considera que su efecto depende del contexto y de si realmente suponen un desafío cognitivo. Según explica, un pasatiempo deja de actuar como entrenamiento cuando se convierte en una actividad completamente automática. En ese sentido, si una persona lleva años resolviendo sudokus con facilidad, probablemente ya no esté exigiendo al cerebro un esfuerzo suficiente como para favorecer nuevas adaptaciones.
Por el contrario, enfrentarse a actividades desconocidas o que obliguen a aprender habilidades nuevas sí puede estimular la plasticidad cerebral. “Continuar poniéndose retos de aprender cosas nuevas tal y como nos hacían en el jardín de infancia”, responde Álvaro cuando le preguntan por la fórmula ideal para mantener el cerebro activo. De esta forma se ayuda al órgano a seguir adaptándose a los cambios propios del envejecimiento y a conservar mejor sus funciones.
Además, insiste en que la salud cerebral no puede separarse de la salud general. Dormir bien, hacer ejercicio físico, mantener una alimentación equilibrada y cuidar las relaciones sociales son hábitos que repercuten directamente en el funcionamiento del cerebro, mucho más que buscar una única actividad capaz de prevenir el deterioro cognitivo. En otras palabras, cuidar el cerebro va mucho más allá de hacer un sudoku al día.
