El cerebro puede 'descansar' sin dormir: un experimento reproduce en ratones despiertos los efectos del sueño profundo, incluida la memoria
El estudio ha sido publicado en la revista científica 'Nature'.
Obtener los beneficios de dormir sin ni siquiera cerrar los ojos primero podría ser posible dentro de unos años, según un estudio publicado en la revista 'Nature'. La investigación se realizó en ratones despiertos a los que se les practicó una estimulación cerebral específica que produjo los mismos efectos que el sueño profundo e incluso les mejoró la memoria.
"Debería ser posible, al menos en teoría y hasta cierto punto, replicar estos resultados en nuestra especie", señala Vladyslav Vyazovsky, de la Universidad de Oxford. "Sería fascinante explorar si inducir artificialmente (el sueño) durante las horas de vigilia en humanos puede generar una sensación subjetiva de mayor frescura y descanso posteriormente", agrega.
En el sueño no REM (movimiento ocular no rápido), la corteza cerebral emite señales que luego desactiva, en un patrón conocido como actividad de sueño de ondas lentas. "Esto se ha relacionado con la homeostasis sináptica y podría ser un mecanismo clave que subyace a las funciones reparadoras del sueño", explica por su parte la investigadora Chiara Cirelli, de la Universidad de Wisconsin-Madison, quien se preguntó si los humanos podrían inducir al cerebro a entrar en su estado de sueño profundo mientras que aún se está despierto, como hacen algunos animales como los delfines.
Para comprobar si se podía llevar a cabo, decidieron comprobarlo a través de un pequeño experimento con ratones. Para ello, modificaron genéticamente a los animales con el objetivo de desactivar su actividad neuronal mediante luz. Después, les implantaron una sonda en el cerebro y los mantuvieron despiertos durante cinco horas. Al final de este periodo, la sonda se apagó y encendió varias veces durante media hora, imitando el sueño NREM.
Cuando se les permitió a los ratones dormir, los registros demostraron que el lado estimulado del cerebro no presentaba signos de agotamiento similares a los que surgen ante la falta de sueño, tal y como señalan desde la revista 'New Scientist'.
"Como esa pequeña parte del cerebro realizó su proceso de organización mientras estaba despierta, ya no necesitó un sueño profesional adicional después", afirma Cirelli. A pesar de ello, el equipo investigador cree que aún hace falta estudiar dicha estimulación en los seres humanos y que, seguramente, el sueño nunca podrá ser reemplazado.