Giulia Enders, experta en salud digestiva: "Tomar refrescos azucarados de forma regular durante 20 años aumenta el riesgo de sufrir artritis reumatoide; el azúcar dispara la respuesta inmunitaria"
Asegura que el exceso de azúcar puede alterar el equilibrio del sistema inmunitario.

Todo el mundo sabe que abusar del azúcar no es precisamente algo bueno para el cuerpo. Aun así, refrescos, bollería o productos ultraprocesados siguen formando parte de la rutina diaria de millones de personas, muchas veces por costumbre, falta de tiempo o simple placer. Lo que quizá pocos imaginan es que ese consumo mantenido durante años no solo afecta al peso o al metabolismo, sino que también podría tener consecuencias más graves.
De ello ha hablado recientemente la gastroenteróloga y divulgadora científica Giulia Enders, que advierte que el exceso de azúcar puede alterar el equilibrio del sistema inmunitario y favorecer procesos inflamatorios a largo plazo. Según explica, este desajuste no ocurre de forma inmediata, sino que se construye silenciosamente con los años, cuando el organismo se ve expuesto de manera constante a picos de glucosa.
En este sentido, Giulia insiste en que el sistema inmunitario no siempre “falla”, sino que en muchos casos simplemente responde de forma excesiva ante estímulos mantenidos en el tiempo, como ocurre con determinados patrones dietéticos. “Tomar refrescos azucarados de forma regular durante 20 años aumenta el riesgo de sufrir artritis reumatoide”, asegura la experta en una entrevista con ZOE.
Un estado de inflamación persistente
A partir de ahí, explica que el problema no es únicamente la cantidad puntual de azúcar que se consume, sino el efecto acumulativo que puede generar en el organismo cuando se mantiene durante años. En sus palabras, "el azúcar dispara la respuesta inmunitaria", una activación que, si se vuelve constante, puede contribuir a un estado de inflamación persistente en el que el cuerpo permanece en alerta incluso cuando no es necesario.
De esta forma, se aumenta el riesgo de que aparezcan enfermedades de carácter autoinmune. La especialista explica el azúcar “le da energía” al sistema para producir más células inmunes, lo que puede favorecer un terreno proinflamatorio. No obstante, insiste en que el problema no es una única causa, sino una suma de diferentes factores como la genética, el entorno, el estrés, el sueño y la dieta.
Por ello, Giulia propone hábitos tan cotidianos como dormir mejor, reducir el estrés, hacer ejercicio con regularidad y comer con más equilibrio. En la entrevista, subraya que el sueño profundo de la primera mitad de la noche es clave para la producción de células inmunitarias; que unos 60 segundos de respiración lenta pueden ayudar a bajar hormonas del estrés; y que el ejercicio, sobre todo si mezcla fuerza y aeróbico, ayuda a regular la respuesta inmune.
