Serafín Murillo, nutricionista: "Hay una injusticia con los GLP-1: la diabetes te la sufragan y la obesidad no, depende del dinero que tengas"
Un reflejo de que el acceso a los medicamentos no es igual para todos.

No todas las personas parten del mismo punto cuando hablamos de salud, ni tampoco llegan igual de lejos cuando aparece un tratamiento nuevo. En los últimos años, algunos medicamentos han cambiado por completo la forma de tratar enfermedades como la diabetes o la obesidad, pero su acceso no siempre es igual para todos. Entre indicaciones médicas, sistemas de financiación y capacidad económica, se abre una brecha que cada vez genera más debate.
En ese contexto, el nutricionista Serafín Murillo, especialista en diabetes, pone el foco en una contradicción cada vez más visible en la práctica clínica: el acceso a los fármacos GLP-1 sigue dependiendo demasiado de la indicación y, en la práctica, también del bolsillo. Se trata de medicamentos que imitan la acción de una hormona intestinal implicada en la regulación del apetito y la glucosa, ayudando a mejorar el control metabólico y, en muchos casos, a favorecer la pérdida de peso.
Serafín insiste en que este desequilibrio no es solo una cuestión técnica o médica, sino también social, porque condiciona el tipo de atención que recibe cada paciente en función de su diagnóstico. “Hay una injusticia con los GLP-1: la diabetes te la sufragan y la obesidad no, depende del dinero que tengas”, señala el nutricionista en su paso por el podcast ‘Comiendo con María’, subrayando que esta diferencia acaba marcando el recorrido terapéutico de muchas personas.
Un acceso bastante desigual
En su opinión, la obesidad y la diabetes comparten un mismo trasfondo metabólico en muchos casos, pero no reciben el mismo tratamiento en términos de acceso público a la medicación, lo que deja a muchos pacientes en una especie de “limbo terapéutico”. A su juicio, esta falta de equidad refuerza la importancia de abordar la obesidad como una enfermedad crónica y no como un problema exclusivamente de voluntad o estilo de vida.
El experto advierte que esta situación no solo impacta en la evolución clínica de quienes podrían beneficiarse de estos fármacos, sino que también alimenta la desigualdad en salud, ya que el acceso a tratamientos innovadores termina dependiendo de criterios administrativos o económicos más que de la necesidad real del paciente. Por ello, reclama una revisión del acceso a estas terapias para evitar que su uso quede condicionado por la capacidad de pago.
En definitiva, el debate acaba trascendiendo el uso de un grupo concreto de medicamentos y pone el foco en una cuestión más amplia: cómo se incorporan los avances médicos al sistema sanitario y si estos llegan de manera equitativa a todos los pacientes. Para Serafín, la clave no está solo en innovar, sino en garantizar que esa innovación no aumente todavía más las diferencias ya existentes en el acceso a la salud.
