Investigadores británicos identifican seis síntomas depresivos en la mediana edad que aumentan hasta un 50% el riesgo de demencia
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Investigadores británicos identifican seis síntomas depresivos en la mediana edad que aumentan hasta un 50% el riesgo de demencia

Los autores creen que parte de la explicación podría estar relacionada con la llamada "reserva cognitiva".

Un médico examina una tomografía cerebral para detectar posibles signos de envejecimiento y enfermedades.Getty Images/Connect Images

Hay una edad en la que uno empieza a sospechar que el cerebro ya no funciona igual. Entras en la cocina y te olvidas qué es lo que ibas a coger. En vez de leche te echas el caldo que tenías en otro bote. Se te olvida si regaste o no las plantas. O si te fuiste de casa con la plancha encendida. Y decidir qué vas a comer parece requerir la misma energía mental que levantarse un sábado a las seis de la mañana porque te toca ir a trabajar.

La mayoría lo atribuye al estrés, al trabajo o a esa fatiga que aparece después de los 50. Pero un grupo de investigadores británicos cree que algunas de estas cosas podrían estar enviando señales mucho más importantes sobre la salud futura del cerebro.

Un estudio liderado por científicos del University College London ha identificado seis síntomas depresivos en la mediana edad que se relacionan con un riesgo mayor de desarrollar demencia décadas después. La investigación ha sido publicada en The Lancet Psychiatry. 

La pérdida de confianza en uno mismo

El síntoma más relacionado con el riesgo futuro fue la pérdida de confianza en uno mismo. Las personas que mostraban ese rasgo tenían un 51% más de probabilidades de desarrollar demencia. Muy de cerca apareció la sensación de no poder afrontar los problemas cotidianos, asociada a un aumento del riesgo del 49%.

La lista continúa con otros ejemplos como mostrarse menos afectuoso con los demás (44%), vivir en un estado constante de nerviosismo y tensión (34%), sentirse continuamente insatisfecho con la forma en que se hacen las tareas (33%) o tener problemas frecuentes de concentración (29%).

Por el contrario, otros síntomas que tradicionalmente se asocian a la depresión no mostraron una relación clara con la demencia a largo plazo. Entre ellos estaban los trastornos del sueño, los pensamientos suicidas o el estado de ánimo deprimido en sí mismo. Es decir, el cerebro parece fijarse más en cómo una persona se relaciona con el mundo que en la tristeza como concepto.

Las personas con depresión en la mediana edad tienen mayor riesgo de padecerla

Para llegar a estas conclusiones, los investigadores analizaron datos de más de 5.800 funcionarios británicos que participaron en cuestionarios psicológicos a finales de los años noventa. En aquel momento, la edad media rondaba los 56 años. Después, los científicos siguieron sus historiales durante más de dos décadas. En ese tiempo, un total de 586 participantes desarrollaron demencia.

Los resultados mostraron que las personas con depresión en la mediana edad tenían un riesgo un 27% mayor de padecerla. Sin embargo, al profundizar en los datos, los investigadores descubrieron que eran esos seis síntomas específicos los que realmente explicaban la asociación.

La "reserva cognitiva"

Los autores creen que parte de la explicación podría estar relacionada con la llamada "reserva cognitiva", una especie de colchón mental que ayuda al cerebro a resistir el deterioro asociado a la edad o a enfermedades neurodegenerativas. Cuando alguien pierde la confianza, evita relacionarse o deja de enfrentarse a los problemas su vida mental puede volverse menos estimulante  y el cerebro —como cualquier músculo— tiende a resentirse cuando deja de entrenar.

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Eso sí, los autores insisten en que el estudio no demuestra que estos síntomas causen demencia de forma directa. Tener dificultades para concentrarse o sentirse más inseguro a los 50 no significa que automáticamente vaya a aparecer una enfermedad neurodegenerativa años después. 

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Redactora de fin de semana de El HuffPost. Licenciada en Periodismo en la Universidad Rey Juan Carlos de Fuenlabrada (Madrid). Trabajó en el diario AS y en El HuffPost como redactora.


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