Los científicos coinciden: el histórico estudio que confirma que la salud mental ya incapacita más que el cáncer
Una profunda investigación publicada por la revista 'The Lancet' eleva a casi un 15% de la población mundial el total de afectados por algún tipo de enfermedad o episodio de salud mental.

No, no es una moda. No, tampoco es una enfermedad de gente floja. Es un problema y cada vez mayor. La salud mental sigue condicionando el presente y futuro de millones de personas en todo el mundo. Y la ciencia hace mucho tiempo dejó de serle ajena. Ahora, un macroestudio lo sitúa como causa de enfermedad y problemas de salud por encima del cáncer o de los problemas cardiovasculares.
Al menos 1.200 millones de personas viven y conviven con un diagnóstico de depresión, ansiedad, trastorno bipolar, trastornos del espectro autista, esquizofrenia y otras enfermedades mentales. Esto es casi un 15% de la población mundial total, hoy estimada alrededor de los 8.350 millones de habitantes.
Para la sociedad al completo, pero especialmente para los jóvenes, la pandemia lo dinamitó todo en cuanto a salud mental, que marcó sus peores datos a partir del confinamiento y los problemas derivados del coronavirus.
El estudio, elaborado por investigadores del Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud (Seattle, EEUU), junto con la Universidad de Queensland (Australia), ha sido publicado en la prestigiosa revista científica The Lancet. El mismo se adentra en un periodo amplio de tiempo, entre 1990 y 2023. Más de tres décadas para conocer evoluciones sociológicas y patrones de comportamiento y respuesta por parte de los servicios de salud.
El trabajo tiene muchos puntos de referencia, pero uno de los más llamativos es el de la población adolescente. Para la coautora Alizé Ferrari, que aumente el porcentaje entre chavales de 15 y 19 años es inquietante, porque "esta es una fase crítica del desarrollo que puede influir significativamente en la educación posterior, la trayectoria profesional y las relaciones".
La salud mental ocupa y preocupa cada vez más, pero no es suficiente, prosigue el desarrollo. Citan casos de hasta 90 países, donde menos del 5% de la población con diagnóstico de enfermedad mental recibe una terapia adecuada, Y en los países más favorecidos, como Países Bajos, Australia o Canadá, ese porcentaje no pasa del 30%.
A lo largo del estudio, los investigadores de los equipos estadounidense y australiano reclaman "sistemas de vigilancia más sólidos" en cuanto a salud mental, fuera de los prejuicios de tiempos pretéritos "especialmente en los países de ingresos bajos y medios". Y lo solicitan con el aviso de que no basta invertir más, hay que hacerlo con "políticas más coordinadas e inclusivas para reducir esta carga mediante el tratamiento precoz y la prevención, adaptadas a las diferencias de sexo y edad en cada lugar".
La conclusión que recoge la publicación en The Lancet no puede ser más clara: "Atender las necesidades de salud mental de nuestra población mundial, especialmente de las personas más vulnerables, es una obligación, no una opción".
