Los científicos coinciden: el balanceo de brazos y piernas al caminar es el indicador más difícil de falsificar para ocultar el estado emocional, más que la voz o la expresión facial
La investigación fue liderada por Mina Wakabayashi, del Instituto Internacional de Investigación de Telecomunicaciones Avanzadas, en Kioto (Japón).
Un equipo internacional de investigadores ha identificado un nuevo y sorprendente indicador del estado emocional humano: la forma de caminar. Más concretamente, el balanceo coordinado de brazos y piernas se perfila como una de las señales más fiables —y difíciles de disimular— para interpretar cómo se siente una persona.
El estudio, publicado en la revista Royal Society Open Science, pone de relieve que no solo el rostro o la voz delatan emociones como la tristeza o la ira, sino también patrones sutiles del movimiento corporal. En particular, los científicos comprobaron que los gestos amplios al caminar suelen asociarse con emociones como el enfado, mientras que los movimientos más contenidos tienden a interpretarse como miedo o tristeza.
La investigación fue liderada por Mina Wakabayashi, del Instituto Internacional de Investigación de Telecomunicaciones Avanzadas, en Kioto (Japón). Según explicó, “caminar es uno de los movimientos corporales más familiares y practicados por los seres humanos”, lo que hace que cualquier cambio emocional se refleje de manera natural en la forma de andar.
Para llegar a estas conclusiones, los científicos diseñaron un experimento en el que actores evocaban recuerdos personales que les generaban distintas emociones —como ira, alegría, miedo o tristeza— y caminaban mientras los revivían. Equipados con marcadores reflectantes y ropa ajustada, sus movimientos fueron registrados en forma de puntos luminosos, eliminando cualquier pista facial o contextual.
Posteriormente, voluntarios observaron estos vídeos y trataron de identificar las emociones representadas. Los resultados mostraron que, con una precisión superior al azar, los observadores lograban reconocer los estados emocionales únicamente a partir del movimiento.
En una segunda fase, los investigadores manipularon digitalmente los vídeos para exagerar o reducir el balanceo de extremidades. De nuevo, los participantes asociaron un mayor movimiento con agresividad y uno más reducido con emociones negativas como el miedo o la tristeza, confirmando que este rasgo es clave en la percepción emocional.
El hallazgo amplía el repertorio de señales que los humanos utilizan para interpretar rápidamente a los demás en contextos sociales. Según Wakabayashi, la capacidad de leer emociones a través del lenguaje corporal permite adaptar el comportamiento incluso sin necesidad de palabras.
Más allá del ámbito académico, el estudio abre la puerta a aplicaciones prácticas. Entre ellas, la posibilidad de desarrollar sistemas capaces de analizar el estado emocional en grabaciones de seguridad o dispositivos portátiles que monitoricen el bienestar psicológico.
En esta línea, investigadores de la Universidad de Texas en Dallas han demostrado recientemente que algoritmos de aprendizaje automático pueden predecir emociones como la ira o la alegría a partir de la forma de caminar, aunque todavía con limitaciones en su precisión. Uno de los puntos fuertes de este enfoque, señalan, es que resulta más difícil fingir la forma de andar que manipular la voz o la expresión facial.
El bioingeniero Gu Eon Kang, coautor de este trabajo, apunta además a futuras aplicaciones en inteligencia artificial, como asistentes virtuales capaces de interpretar el estado emocional de una persona en tiempo real y reaccionar en consecuencia.