Uno de los mayores especialistas hepáticos de Europa explica por qué estás agotado aunque duermas bien: "El cansancio es el dolor del hígado"
El médico Ali Canbay explica cómo nos afecta tener el hígado enfermo y qué recomendaciones tenemos que seguir para recuperarnos.

Hay muchas personas que se sienten cansadas todo el día. Tener mucho trabajo, estar demasiado ocupado con las tareas del hogar, ir corriendo de un lado a otro... está claro que pasa factura. Pero a veces ocurre que hemos dormido profundamente, tenemos tiempo libre y nos tomamos las cosas con tranquilidad, pero el cansancio no se ha ido. ¿Qué ocurre entonces?
El hígado graso no duele, pero si tiene síntomas que dan la voz de alarma como la fatiga y la dificultad para concentrarse. En ese sentido, Ali Canbay, hepatólogo de Alemania y coautor de la Guía sobre la enfermedad del hígado graso no alcohólico, señala en Der Spiegel que "hay que imaginar el hígado como un horno de carbón".
"Al igual que un horno de carbón quema carbón, el hígado metaboliza diariamente grandes cantidades de nutrientes como grasas, azúcares y proteínas que llegan desde los intestinos a través de la vena porta hepática. Almacena vitaminas, sintetiza factores de coagulación y también descompone toxinas".

"Pero si se sigue echando más y más carbón en un horno de carbón, las brasas se apagarán con el tiempo", explica el director del departamento de medicina interna del Hospital Universitario de Bochum.
Además, apunta que "a menudo comemos mucho más de lo que realmente necesitamos, y el hígado procesa primero todos estos nutrientes. Pero si nunca le damos un descanso al hígado, con el tiempo dejará de realizar sus funciones".
El problema sucede cuando comienza a almacenar grasa, se agranda, se inflama y aparece el hígado graso. Es el momento en el que "el hígado ya no puede metabolizar correctamente los nutrientes ni descomponer las toxinas adecuadamente".
Las consecuencias son que "las personas con hígado graso carecen de energía, se sienten muy cansadas, y toxinas como el amoníaco, que puede circular en mayor cantidad en la sangre en casos de hígado graso, deterioran aún más la función cerebral".
Factores que nos indican hígado graso
De todos modos, es importante distinguir entre el cansancio normal y el cansancio provocado por el hígado graso. Todo el mundo puede estar cansado por la razón que sea, pero cuando el problema es el hígado, se dan estos factores:
- Si tienes sobrepeso o mucha grasa abdominal.
- Si tus lípidos en sangre están elevados.
- Si quizás ya tienes diabetes tipo 2.
- Si además estás crónicamente cansado y agotado, entonces hay un fuerte indicio de hígado graso.
Ali Canbay hace hincapié en que "la fatiga es la forma en que el hígado expresa dolor. El hígado graso no duele". Por eso hay que tomarse en serio los síntomas para evitar que la enfermedad aumente el riesgo de infarto, de accidentes cerebrovasculares, de diabetes tipo 2, cirrosis y demencia. "El hígado es absolutamente crucial para un envejecimiento saludable", recuerda.
¿Qué hacer contra el hígado graso?
El hepatólogo tiene claro lo que todos y todas deberíamos hacer para luchar contra el hígado graso, para no desarrollarlo y para recuperarnos si ya lo padecemos:
- Eliminar el alcohol.
- Olvidarse de la cerveza sin alcohol debido a que es muy calórica.
- Nada de refrescos.
- Adiós a los zumos porque "contiene mucha fructosa, el azúcar de la fruta, que solo se metaboliza en el hígado. Si se consume en exceso, el hígado la convierte inmediatamente en grasa".
- Eliminar los snacks.
- Hacer ayuno intermitente: no comer durante 18 horas seguidas cada día. Se puede empezar con menos horas.
- Descansar lo máximo posible.
- Solo comer con mucha hambre y beber agua.
Lo que come el doctor y el placer que nos permite
El hepatólogo explica que "por la mañana solo tomo un café. Para el almuerzo suelo comer verduras, pimientos, zanahorias y cosas así, preferiblemente algo de temporada. Y por la noche suelo comer una ensalada, ya sea con un trozo de carne o pescado".

"Estoy prácticamente casado con mi hígado, así que tengo que cuidarlo especialmente. Es importante saber que no hay alimentos prohibidos. Si alguien quiere comer chocolate, puede hacerlo", lo que sin duda es una alegría para los amantes del dulce.
Con respecto a la implementación de la actividad deportiva, asegura que es más importante la nutrición para el hígado graso, pero en su caso no usa el ascensor: "En su lugar, siempre subo y bajo las escaleras aquí en la clínica: seis pisos solo por la mañana. Todo se va acumulando a lo largo del día".
Así motiva a sus pacientes
Finalmente asegura que para motivar a sus pacientes a tener una mejor salud hepática es muy claro con ellos: "'¿Quieres sufrir un infarto a los 65 o estar jugando con tus nietos? ¡Está en tus manos! Puedes empezar a hacer algo ahora'. A menudo, esto lleva a un cambio de actitud, y muchos logran mejorar muchas cosas en sus vidas".
