Un colegio consigue tener una temperatura de 24 grados dentro de las aulas con 35 fuera y sin aire acondicionado
Para ello se apostó por materiales locales, un aislamiento de alto rendimiento, energía geotérmica, paneles solares y sistemas de ventilación natural.

Mientras gran parte de Europa afronta temperaturas extremas, un pequeño municipio del sur de Francia ha demostrado que es posible mantener las aulas frescas sin recurrir al aire acondicionado. El complejo escolar Rosa Bonheur, situado en Castillon-du-Gard (Francia) logra mantener una temperatura de 24 grados en su interior incluso cuando el termómetro alcanza los 35 grados en el exterior.
El proyecto, que ha compartido un medio local, comenzó hace siete años con la idea de construir un centro educativo respetuoso con el medio ambiente y preparado para soportar el calor. Para ello se apostó por materiales locales, un aislamiento de alto rendimiento, energía geotérmica, paneles solares y sistemas de ventilación natural.
El resultado ya puede comprobarse durante la actual ola de calor. Los 110 alumnos de Infantil y Primaria desarrollan las clases en un ambiente mucho más confortable que el exterior, una situación que ha sido recibida con satisfacción por el Ayuntamiento.
Una de las claves del edificio está en su construcción. Sus muros se levantaron con bloques de piedra de 50 centímetros de espesor extraídos de una cantera situada a solo dos kilómetros del colegio. Además, el arquitecto Daniel Fanzutti incorporó materiales aislantes de origen biológico, grandes voladizos para proteger las ventanas del sol y un sistema geotérmico que aprovecha el aire fresco del subsuelo.
El centro también dispone de ventanas automáticas que se abren durante las horas más frescas del día para favorecer la ventilación natural, reduciendo así la necesidad de sistemas de refrigeración convencionales.
Eso sí, la construcción no estuvo exenta de dificultades. El municipio, de 1.780 habitantes, tuvo que gestionar un complejo proceso administrativo para conseguir financiación pública. A ello se sumaron la pandemia de la COVID-19, que paralizó parte de los trabajos, y el aumento del precio de los materiales tras el inicio de la guerra en Ucrania, que elevó los costes alrededor de un 20%.
Finalmente, el complejo escolar, inaugurado en mayo de 2025, supuso una inversión de 6,5 millones de euros, de los que cerca de tres millones procedieron de distintas subvenciones públicas.
Además del confort térmico, el proyecto también genera ahorro energético. Sobre la cubierta se instalaron 400 metros cuadrados de paneles fotovoltaicos que producen la electricidad necesaria para el funcionamiento de las cinco aulas. La energía sobrante se destina a otros edificios municipales, permitiendo al Ayuntamiento ahorrar alrededor de 30.000 euros al año.
