Anita y su pareja viajan por el mundo con 18 huskies: "Tenemos a todos en casa, son muy amigos"
Una vida sobre la nieve junto a sus inseparables compañeros.

Una caravana, una furgoneta grande y dieciocho huskies como fieles compañeros. Así viajan Anita y Roderick desde hace meses por pistas y bosques de Europa para preparar lo que debía ser su gran cita del invierno: la World Sleddog Association (WSA). Sin embargo, el mundial de trineos anunció que el campeonato de principios de febrero en Rumanía se cancelaba por las condiciones meteorológicas y la previsión de temperaturas que dejarían la nieve insuficiente para competir.
La pareja, natural de Numansdorp (Holanda), lleva meses alternando entrenamientos y carreras por Suecia, Austria y Eslovaquia para llegar en forma a la prueba. No obstante, los organizadores explicaron que la decisión se tomó por la falta de nieve y por la previsión de temperaturas anormalmente altas para las fechas de la prueba. Aun así, aseguran que el viaje ha valido la pena, ya que más allá del campeonato, disfrutan recorriendo Europa y compartiendo cada experiencia con sus perros.
Anita y Roderick viajan con todos los perros en la furgoneta y, cuando es posible, acomodan a varios en la caravana. "Dieciocho perros en una caravana es un poco apretado", cuenta Anita con una sonrisa en declaraciones recogidas por NOS. En casa, sin embargo, los perros viven integrados con la pareja: "Tenemos a todos en casa, son muy amigos", añade, una declaración que resume el cuidado y la convivencia estrecha que mantienen con los animales.
Una pasión contagiosa
La pasión de Roderick por el mushing (la carrera de trineos tirados por perros) le viene de familia. Cuenta que empezó casi por casualidad, cuando una lesión de su madre le obligó a ponerse al frente del entrenamiento de los perros. Aquella responsabilidad terminó convirtiéndose en vocación, ya que comenzó en 1995 y, tres décadas después, sigue dedicado a las carreras de trineo. Con el tiempo, contagió esa afición a Anita y, desde entonces, ambos compiten juntos formando un equipo dentro y fuera de la pista.
La pareja explica que no todos los perros tiran de un mismo trineo durante las carreras. "Roderick corre con ocho perros, yo suelo correr con seis. Incluso en las carreras, nos alternamos. Es conveniente, porque corremos en diferentes franjas horarias y podemos ayudarnos mutuamente para llegar a la salida", explica Anita. De este modo, optimizan el rendimiento del equipo y garantizan que cada perro compita en las mejores condiciones.
Cuando la nieve desaparece, la preparación continúa sobre ruedas. En los Países Bajos entrenan con trineos adaptados o carros especiales por el bosque varias veces a la semana hasta que las temperaturas impiden el trabajo intenso. A finales del invierno, cuando hace ya demasiado calor para el esfuerzo de las carreras, la pareja concede a sus perros un descanso veraniego para que recuperen fuerzas y disfruten su espacio en libertad.
