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14/12/2016 07:19 CET | Actualizado 14/12/2016 11:57 CET

Las princesas con gafas y sin inspiración ya salen en los cuentos

princesa gafasIrene Soler estudió Magisterio en Barcelona y trabajó en escuelas mientras se formaba como actriz, su sueño desde la infancia. La soledad tras su llegada a Madrid le empujó a la escritura y de su pluma ha salido Princesa 2.0 ahora en los escenarios de Madrid. Muestra la realidad con humor: ni todas las niñas son las típicas princesas, ni los chicos fuertes y protectores.

Una escena de Princesa 2.0 que se representa en la Sala Bululú, de Madrid.

"Seño, no puedo hacer de princesa porque llevo gafas", le dijo una niña de 5 años a Irene Soler, que utilizaba el teatro para trabajar en las clases de infantil. Le sorprendió que ya avanzado el siglo XXI los estereotipos siguieran vigentes y le explicó que desde luego que existían princesas con gafas, que no todas eran rubias, ni vivían en palacios rosas, ni calzaban zapatos de cristal, pero que por alguna extraña razón no aparecían en los cuentos. O al menos, no en la mayoría.

Irene estudió Magisterio en Barcelona. Comenzó a trabajar en escuelas mientras se formaba como actriz, su sueño desde pequeña. Ganó una oposición con plaza fija y cuando tuvo algo de dinero ahorrado decidió que había llegado el momento de comprobar si podía hacer realidad lo que anhelaba. Llegó a Madrid sin conocer a nadie. Con la mochila cargada de ilusiones. "En estos últimos tres años he vivido los mejores y los peores momentos de mi vida. Tenía que intentarlo. Me encantan los niños y educarles, pero cuando hacía teatro o estaba en rodajes me sentía más llena".

Princesa 2.0.

La soledad le empujó, sin pretenderlo, a la escritura. Aparecieron personajes como la princesa Vera o la princesa Lea, que ahora se pasean por el escenario de la sala Bululú de Madrid y que antes lo hicieron por Microteatro por dinero. Con un objetivo claro: romper clichés que parecían extinguidos, pero siguen ahí por mucho que Disney se empeñe en presentar una imagen de la mujer más autónoma que antaño. La obra, Princesa 2.0, cuenta dos historias que suponen una vuelta de tuerca al cuento tradicional. El humor está muy presente.

Narrador: Las princesas nunca han llevado gafas.

Princesa Vera: Claro, por eso la Bella Durmiente se pinchó, ¡porque no veía la aguja!

Narrador: Tú tienes que llevar zapatos de cristal

Vera: ¡Pero si duelen un montón!

Narrador: ¡Tienes que perder uno en el baile de palacio!

Vera: ¿Y que el príncipe me elija solo porque tengo un pie bonito? ¡Si hombre!

Quiero que todo el mundo se divierta. Utilizar el humor para mostrar la realidad. No todos los chicos tienen por qué ser fuertes y protectores o no llorar. Todavía hay gente que lo dice. Ni las niñas ser una típica princesa que espera ser salvada por otro. Me encontré con padres que salían emocionados y me daban las gracias. Los niños con gafas salían contentos porque se sentían representados". Irene tiene ahora otro sueño: que alguien de una editorial vea la obra y le pida escribir un libro de cuentos infantiles. Para adultos acaba de publicar Veintisiete Casualidades(Ediciones Albores), historias cortas y dialogadas sobre la vida misma.

Si la princesa Vera tiene gafas y vive en un quinto sin ascensor, la princesa Lea está muy preocupada porque ha perdido la inspiración.

Lea: ¿Has venido para quedarte para siempre?

Inspiración: Soy inspiración a domicilio y sólo acudo cuando alguien necesita auxilio.

Lea: Todavía no sé bailar...

Inspiración: ¿Qué has dicho?

Lea: Que NO SÉ bailar

Inspiración: ¡La palabra prohibida! ¡No la digas en la vida! Utiliza un silbido, el "no sé" está prohibido. Cuando pienses que no podrás, silbarás y después lo intentarás.

"Hace dos meses iba a hacer las maletas para volverme a Barcelona, pero empezaron a salir las cosas". Irene está a punto de estrenar en los Teatros Luchana una obra para adultos escrita por ella y en la que también actúa. Se llama El tren de las 22.27. Esa es la hora en la que sale el último trayecto Madrid-Barcelona de un 24 de diciembre. Un grupo de jóvenes regresa a sus casas. Amistad, amor, desamor, miedos e incertidumbres se entrelazan. "La vida son trenes que hay que coger y cada trayecto es único y especial. Pero hay que estar muy atentos porque hay trenes que solo pasan una vez", explica.

Irene Soler, actriz.

Irene está dispuesta a revolucionar todos los cuentos de hadas que hagan falta y a no dejar que los de siempre sean los únicos cuentos. La educación es una gran herramienta de cambio social. Tan importante es el colegio y la familia como los valores que transmiten los cuentos a la hora de que los niños conformen su propia idea del mundo en el que viven. Princesa 2.0 llega al corazón mismo de nuestros propios estereotipos, los que quizá creímos no tener, para mostrar que aún queda mucho hacer. Que si Joaquín Sabina cantaba, allá por 1980, en el himno Pongamos que hablo de Madrid que las niñas ya no querían ser princesa, ahora el rosa y el azul vuelven a marcar unas divisiones sexistas que parecían superadas. Si no, ¿cómo se explica que cuando buscas ropa de bebé te pregunten sistemáticamente si es para un niño o una niña?

Llevemos a nuestros hijos a ver un teatro con mensajes que no les manipulen, pongamos a su alcance el mayor número de libros posibles y seamos coherentes con nuestro propio discurso. Que sepan que en su vida no hay nada escrito y que deben crear su propia historia. ¿Quién no querría algo así?

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