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17/06/2015 07:03 CEST | Actualizado 16/06/2016 11:12 CEST

Sr. Alonso, ¿cuál es su sonido favorito?

ministerioUn día, cansado de nuestra indefensión, inicié una petición en Change.org con un objetivo muy sencillo: que todos y cada uno de los implantados en España podamos oír con dignidad. A día de hoy más de 177.000 personas me acompañan en esta batalla durante la cual he entregado hasta en dos ocasiones las firmas en el Ministerio de Sanidad. Pero creo que su Ministerio se hace el sordo con nuestras reivindicaciones.

Estimado señor Alfonso Alonso, quiero hacerle desde aquí una pregunta muy sencilla: ¿Cuál es su sonido favorito?, ¿Cuál es ese sonido sin el que no podría vivir?

Piense en él y después imagínese no poder escucharlo nunca más. Imagine que un día se levanta de la cama y no puede escuchar la risa de sus hijos. O que entra en una sala de prensa y no percibe el murmullo de los periodistas. O que visita su tierra natal y que su oído no es capaz de descodificar el sonido de las olas del mar al chocar contra los acantilados. Si hace este pequeño esfuerzo, le será fácil ponerse en los zapatos de miles de personas como yo.

Mi nombre es Marcos Lechet y desde los cinco años soy sordo profundo. Cuando era pequeño, varios especialistas me dijeron que jamás volvería a oír. Años después, cuando me convertí en adulto, se descubrió una técnica prácticamente desconocida llamada "implante coclear". Seguro que usted y todos los que hoy me leen han visto vídeos de personas o niños a los que se les instala por primera vez un implante y pueden volver a escuchar. Ese momento es mágico, se te queda grabado, marcado de por vida. Es el día en el que la integración real empieza a tomar forma. En España, más de 12.000 personas como yo llevamos uno de estos aparatitos que nos permiten escuchar. 4000 de ellos son niños. Pero a la fortuna de poder escuchar se une, cada vez en más ocasiones, la desgracia de no poder pagar los repuestos que no nos cubre la Seguridad Social. El coste de las pilas ronda los 140 euros al año. El seguro de prótesis, 250. Un cable, 100 euros. Una bobina, 300 euros. Un repuesto de batería, 290, un portapilas 800 y el procesador externo, 8.500 euros.

Un día, cansado de nuestra indefensión, inicié una petición en Change.org con un objetivo muy sencillo: que todos y cada uno de los implantados en España podamos oír con dignidad. A día de hoy más de 177.000 personas me acompañan en esta batalla durante la cual he entregado hasta en dos ocasiones las firmas en el Ministerio de Sanidad, me he reunido con altos cargos de su Ministerio, he atenido a decenas de medios de comunicación... Y, sin embargo, sigo con la sensación de que nadie nos escucha. De que su Ministerio se hace el sordo con nuestras reivindicaciones.

Hoy, por fin intervengo en la Comisión de Sanidad del Congreso. Les ha costado recibirme. No es fácil para un ciudadano anónimo llegar hasta ahí. Hoy por fin voy a poder explicar ante nuestros representantes los problemas a los que nos enfrentamos como colectivo. Tendré que hablar de las familias que no pueden permitirse pagar los recambios del implante coclear de sus hijos. De implantados que, de repente, se ven en la tesitura de elegir entre poder comer o poder escuchar. De ciudadanos que, como yo, tienen que hipotecarse para no volver al mundo del silencio.

Sr. Alonso, llevamos dos años gritando para tratar de ser escuchados. Háganos caso de una vez: nos urge oír con dignidad.

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