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23/11/2013 14:34 CET | Actualizado 23/01/2014 11:12 CET

Greenpeace se descuelga de el Edificio España para protestar contra la Ley de Seguridad Ciudadana

En Greenpeace hemos querido sumarnos en las calles de Madrid a los movimientos sociales 15M o Democracia Real Ya, que han constituido el Tribunal Ciudadano de Justicia-15M para demandar justicia ante los desmanes de la banca, defender las pensiones, lo público y a las personas.

Este sábado, 3 escaladores han desplegado una pancarta de 315 metros con el lema "NO a la #LeyAntiProtesta". El lugar no es casual: coincide con la cabecera de la manifestación de los movimientos sociales en Madrid. En ella se reivindican varias causas sociales y se muestra el rechazo a este Proyecto de Ley. Por eso en Greenpeace hemos querido sumarnos en las calles de Madrid a los movimientos sociales 15M o Democracia Real Ya, que han constituido el Tribunal Ciudadano de Justicia-15M para demandar justicia ante los desmanes de la banca, defender las pensiones, lo público y a las personas.

En Greenpeace no sólo estamos preocupados por la degradación ambiental. Como organización y como ciudadanos nos revelamos contra el grave deterioro social, la pérdida de derechos y la impunidad reinante ante los casos de corrupción política y económica. No estamos de acuerdo las reformas políticas y económicas que perjudican a la mayoría y benefician a unos pocos, haciendo que estén pagando los platos rotos de la crisis los que no la han provocado.

Pero si algo nos ha provocado una sensación de alarma han sido los planes del gobierno dados a conocer esta semana en varios medios de comunicación sobre una nueva Ley de Seguridad Ciudadana que pretende criminalizar la protesta pacífica. Según un primer análisis, el amplio abanico de formas de protesta que van a ser penalizadas y perseguidas podría suponer la vulneración el derecho a la libertad de expresión y el derecho de manifestación amparados en la Constitución Española.

Según lo conocido a través de los medios de comunicación, la nueva ley perseguirá las manifestaciones, subirse a edificios y hasta la resistencia pasiva imponiendo multas de cuantías muy elevadas. Para Greenpeace y otras muchas organizaciones sociales, la protesta pacífica es una seña de identidad con la se han conseguido significativas victorias ambientales y sociales. El espíritu y la letra de esta reforma desprecia, además, la tradición democrática que acepta y valora la disidencia, la desobediencia civil y la protesta pacífica como vías políticas legítimas para promover reformas legales, mejoras sociales, la defensa de las minorías, etc.

Y esta mala noticia nos llega en una semana en la que hemos vivido con emoción la liberación bajo fianza a 29 de "los 30 del Ártico", los activistas de Greenpeace detenidos en Rusia desde hace dos meses por protestar contra la explotación petrolífera del Ártico. Una protesta pacífica que consistía en colocar una pancarta en una plataforma petrolífera de la empresa rusa Gazprom en el Ártico, y que ha sido respondida con desproporción con cargos de piratería y vandalismo, con una prisión preventiva de 2 meses y una libertad bajo fianza de 45.000 €. A uno de ellos, el australiano Colin Russell, el juez le ha ampliado la prisión preventiva otros dos meses más. Y como queremos que se inicie un peligroso camino hacia la criminalización de la protesta, y como no queremos que un futuro el próximo Arctic 30 sea en Soto del Real, y como no queremos que nos intenten callar a base de multas, no nos quedaremos callados ante este proyecto de #LeyAntiProtesta.

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