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07/02/2018 12:58 CET | Actualizado 07/02/2018 12:58 CET

¡Corre! Que tenemos prisa para acabar con el daño de la violencia de género

Madrid, 11 de febrero: Carrera por los huérfanos de la violencia de género

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MADRID, DOMINGO 11 DE FEBRERO, PARTICIPA EN LA I CARRERA SOLIDARIA A FAVOR DE LOS HUÉRFANOS DE LA VIOLENCIA DE GÉNERO

Desde hace dos años, se encuentra entre mis obligaciones profesionales la gestión del Fondo de Becas Fiscal Soledad Cazorla Prieto, un fondo cuya creación ha promovido Joaquín Tagar, marido de Soledad, y sus hijos, que diseñamos y estamos gestionando desde Fundación Mujeres.

Estas últimas semanas han sido particularmente intensas en la actividad de este Fondo. Nos han concedido el premio "Silver Rose: Juntos por una Europa Social" que otorga la red de organizaciones civiles europeas SOLIDAR (http://www.solidar.org/), y como teníamos que acudir a recoger el premio al Parlamento Europeo, pensamos que sería una buena idea llevar directamente la voz de quienes están recibiendo la ayuda del Fondo de Becas, a las diferentes comisiones del Parlamento.

Y así lo hemos hecho. Gracias a una invitación del Grupo Parlamentario Socialista Europeo, varias familias beneficiarias del Fondo han ido a contarle a varios europarlamentarios cuáles son los problemas que afrontan las familias que han vivido de primera mano la tragedia de un asesinato de violencia de género en sus vidas.

Nombres e historias que cuentan el destrozo familiar que significa la inexistencia de protocolos específicos para estas situaciones. Pero que también nos cuentan experiencias sobre el valor, el empeño y la resistencia.

Isabel, una joven estupenda cursando ya sus estudios superiores, que recuerda con tristeza y sin rencor el día en que, sin mediar una voz más alta que otra, su padre asesinó a su madre. Ella ha tenido a su lado una familia estupenda con la que ha madurado, a pesar de que el Estado nunca ha reconocido su pensión de orfandad.

Joshua, un joven de una responsabilidad extraordinaria, que no sólo perdió a su madre y la casa materna en la explosión provocada que acabó con su vida, sino que se ha hecho cargo de la tutela de su hermano pequeño. Eso le ha llevado a responsabilizarse de la liquidación de la herencia del asesino de su madre.

También otros nombres y otras historias que cuentan el destrozo familiar que significa la inexistencia de protocolos específicos para estas situaciones. Pero que también nos cuentan experiencias sobre el valor, el empeño y la resistencia.

Las últimas reformas legislativas han cambiado algo las cosas. Pero han sido las propias familias las que se han tenido que pelear, vía judicial en muchos casos, para las retiradas de la patria potestad de los asesinos de sus hermanas o de sus hijas. Has sido las familias las que han sufrido los conflictos de filiación, las que se han tenido que enfrentar a las incomprensibles intenciones de reconciliación que a veces proponen las instituciones, o a la insensibilidad de la respuesta institucional en situaciones cotidianas, ya sea un cambio de colegio o hacer la declaración de la renta.

Y la mayor parte de las veces a costa de los propios recursos de las familias, porque las ayudas han sido pocas y se han administrado con cuentagotas. No hay soluciones a medida de las necesidades de estas familias, que suelen encontrarse con una negativa y un obstáculo como primera respuesta. Todo ello, conviviendo con el dolor de una tragedia de esas que se quedan con una para toda la vida.

Este es un problema que urge resolver y que, además, afortunadamente, tiene una envergadura más que posible para poder hacerlo

Se han quedado en el Parlamento Europeo con los ojos como platos. En serio: la frase "pero eso no puede ser", y la respuesta "pues así es", fue una constante en cada una de las reuniones. Un placer ser testigo de quien lo cuenta todo sin rencor y pensando en que lo que ellos y ellas han pasado no se puede volver a repetir, no puede pasarle otra vez a nadie más.

Imposible trasladar mi admiración y respeto por estas personas. Imposible describir el lujo que ha supuesto ser testigo en primera persona de este primer encuentro entre familias. Porque una cosa que les pasa a estas familias es que están solas, sin nadie en su entorno que haya vivido una experiencia similar, sin especialistas que sepan lo que hay que hacer. Por eso, ahora son personas sabias, y sólo puedo darles las gracias por habernos permitido acompañarles. Su generosidad, su compromiso, no son fáciles de encontrar y creo que lo mejor que podemos hacer es insistir en que este es un problema que debemos arreglar.

Cuando el año pasado hicimos las Jornadas para presentar los resultados del primer año de funcionamiento del Fondo, el ex-presidente Felipe González dijo en la clausura que este es un problema que urge resolver y que, además, afortunadamente, tiene una envergadura más que posible para poder hacerlo. No necesita de muchos recursos, no necesita esperar a muchas reformas, sólo es necesario querer hacerlo, y crear una línea específica de reparación del daño, como en otras ocasiones ha hecho el Estado. "No hace falta esperar un Pacto de Estado para abordar esto", fueron sus palabras.

Además del daño irreparable en las víctimas, la violencia de género produce es un daño social en todo el entorno familiar donde se produce

Tenemos las esperanzas puestas en la iniciativa legislativa sobre la concesión de la pensión máxima de orfandad a estos niños y niñas, independientemente de las circunstancias de cotización de la familia e independientemente de la resolución de la tutela. Pero hace ya casi un año que se planteó esta iniciativa y aún no se ha resuelto.

Así que hay que seguir insistiendo. La violencia de género no sólo es un daño para la vida, la salud y la seguridad de las mujeres que la sufren. También es un daño social que recae sobre todo el entorno familiar donde se produce. De vez en cuando deja niños y niñas que, además, pierden sus oportunidades de desarrollo y su futuro como consecuencia del crimen que asesina a sus madres. Si no nos hacemos cargo, si no intentamos repararlo, este daño nos acompañará durante generaciones. Esta debe ser una tarea compartida, en la que todas las personas e instituciones hemos de actuar con responsabilidad, como en casi todas las cosas que tienen que ver con la Igualdad y la violencia de género.

Todo esto estamos aprendiendo con esta labor del Fondo de Becas Fiscal Soledad Cazorla Prieto, y especialmente con las personas con las que hemos tenido la suerte de contactar y poder acompañar. Queremos compartir este aprendizaje y este compromiso. Por eso vamos a correr.

El próximo domingo 11 de febrero, se va a celebrar por las calles de Madrid, la primera carrera solidaria a favor de los huérfanos y las huérfanas de la violencia de género. La participación en esta carrera no sólo ayudará a financiar nuevas becas de apoyo a estos niños y niñas, sino que servirá para hacer un poco más de ruido. Para que todo el mundo se entere de que estas familias no están solas, no pueden estarlo si realmente es cierto que queremos, en un futuro no muy lejano, acabar con el sufrimiento que la violencia de género nos hace.

¡Corre! Que hay prisa por acabar con esta injusticia.

MADRID, DOMINGO 11 DE FEBRERO, PARTICIPA EN LA I CARRERA SOLIDARIA A FAVOR DE LOS HUÉRFANOS DE LA VIOLENCIA DE GÉNERO PUEDES INSCRIBIRTE AQUÍ.

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