Una vecina estalla por el colapso turístico de Baleares al usar el autobús: "Estáis de vacaciones, somos trabajadores y estudiantes, tenemos que hacer cosas"
"No entiendo por qué cada día que tengo que salir a hacer mi vida tengo que estar temblando al borde de un ataque de ansiedad".

La imagen que deja la masificación turística respecto al transporte público no es nueva, pero cada vez resulta más difícil de ignorar: colas interminables en paradas de autobús, carreteras saturadas y residentes que no logran llegar a tiempo ni al trabajo ni a clase.
Esta vez, la denuncia llega desde Valldemossa, uno de los pueblos más emblemáticos y turísticos de Mallorca, de la mano de Karen (@karenciaexistencial), una joven mallorquina que ha convertido su experiencia diaria en un vídeo viral que refleja el hartazgo de toda una comunidad.
"Hay un turismo masificado, extremo. Es una locura", subraya Karen en el vídeo, el cual está grabado dentro de un autobús del TIB completamente a rebosar. Antes de subir, muestra una imagen de la parada: decenas de personas esperando para acceder a un transporte claramente insuficiente.
Trabajar entre turistas
"Esto nos pasa cada día, cada día… que capaz esperamos dos horas para ir a trabajar o estudiar", censura. Su testimonio no es solo una queja puntual, sino una radiografía de la desesperante situación que muchos residentes viven a diario en plena temporada turística.
"Nosotros no estamos aquí en Mallorca Paradise Island de vacaciones, estamos viviendo, trabajando, estudiando", insiste Karen, denunciando el choque entre dos realidades que conviven cada vez con más tensión en la isla.
Además, Karen confiesa que los vecinos han desarrollado sus propias estrategias de supervivencia. "La gente del pueblo nos metemos antes, nos colamos, porque así no podemos estar", reconoce la mallorquina.
"Hay veces que se creen que estás de coña cuando enseñas fotos del bus", lamenta Karen, denunciando que el colapso del transporte público debido a la saturación turística ha hecho que ya llegar tarde se convierta prácticamente en la norma.
Y las consecuencias son reales: retrasos en el trabajo, problemas académicos e incluso situaciones límite "No mola tener que llegar tarde a un examen porque de verdad que no puedes llegar", explica la tiktoker.
La escena se repite con trabajadores que llevan su comida encima "porque saben que si no, no les va a dar tiempo", o estudiantes que no tienen alternativa. "Mi hermano es menor de edad, ¿qué hace? Hay gente que es que ni puede cogerse un coche", responde a quienes sugieren soluciones individuales a un problema estructural.
El aumento de la tensión en el transporte público
El colapso no solo genera retrasos, también conflictos. Karen describe situaciones de tensión con turistas que no entienden (o no aceptan) la prioridad y la urgencia de quienes viven allí y sufren esta situación a diario. "Te peleas con algún turista porque no les parece que tú tengas que ir a trabajar y pasar primero", expone.
"No entiendo por qué cada día que tengo que salir a hacer mi vida, a trabajar o estudiar, tengo que estar temblando en el puto bus, al borde de un ataque de ansiedad por miedo a que me chillen o a tener que esperar dos horas", confiesa la tiktoker.
El momento más crítico del vídeo llega cuando relata un episodio dentro del propio autobús. "Me he sentado aquí, al lado del conductor, porque hasta ahí tengo miedo de que me violenten unas guiris que, de verdad, se han vuelto locas porque les he dicho que están perdiendo el tiempo", explica Karen.
Con esto, la mallorquina no pide expulsar a nadie, pero sí un mínimo de comprensión: "¡Estáis de vacaciones! La gente de aquí tenemos obligaciones, una vida… tenemos que hacer cosas".
