BLOGS
21/10/2015 07:09 CEST | Actualizado 20/10/2016 11:12 CEST

Israel está recogiendo lo que sembró

gazaLa violencia no surge de la nada, y cualquier debate sobre violencia tiene que empezar por el contexto en el que esta ocurre. Resulta que en este contexto, los palestinos no tienen nada que perder, porque ¿qué es la vida si carece de todo lo que le da significado?

Anadolu Agency via Getty Images
GAZA - OCTOBER 15: A Palestinian holds a Palestinian flag during clashes after Palestinians tried to attach Palestinian flag to the barbed wires on the Gaza border near Al-Bureij refugee camp, Gaza on October 15, 2015. (Photo by Ali Hassan/Anadolu Agency/Getty Images)

Una vez más, se están produciendo enfrentamientos letales en los territorios palestinos. Empezando por el este de Jerusalén, los conflictos no tardaron en extenderse a Cisjordania y la Franja de Gaza. Hasta ahora, 32 palestinos han sido asesinados por el Ejército y la Policía israelíes. Diez de ellos eran asaltantes, pero los demás a los que se mató de un tiro simplemente lanzaban piedras durante las manifestaciones. Siete israelíes han muerto en ataques palestinos apuñalados, a tiros o embestidos por automóviles.

Aunque Israel y Palestina vuelven a ser noticia, la situación actual es significativamente diferente de la que hemos presenciado a lo largo de los últimos años. Ya no se trata de "una venganza" entre Israel y "los terroristas" de Gaza. No es una ronda más de un combate entre Israel y Hamás. Más bien, y de una forma bastante inquietante para Israel y sus defensores, con los conflictos actuales Israel no se ve enfrentado contra un grupo de dirigentes palestinos en particular, sino básicamente contra la generación más joven de Palestina en Cisjordania, dentro de Israel y la Franja de Gaza.

Las confrontaciones actuales no están encabezadas por Hamás o Fatá. Son completamente espontáneas y desorganizadas, dirigidas por miles de jóvenes corrientes: manifestantes que lanzan piedras, asaltantes, jóvenes enfadados e insatisfechos. Están totalmente hartos de la situación actual y decepcionados con la incompetencia y la cobardía de sus dirigentes.

La violencia no surge de la nada, y cualquier debate sobre violencia tiene que empezar por el contexto en el que esta ocurre.

No resultan sorprendentes el despliegue de prensa ni los análisis exhaustivos del brote de violencia actual. Lo que motiva este despliegue no es la pérdida de vidas palestinas, sino que ahora también hay vidas de judíos israelíes en juego. Que los palestinos empiecen a realizar ataques fortuitos contra los israelíes es razón suficiente para que el conflicto aparezca en todos los titulares. Aunque no tenga ni punto de comparación con la violencia del Estado de Israel -una fuerza nuclear con el Ejército más poderoso de Oriente Medio-, la violencia palestina se las sigue arreglando para generar atención y preocupación en todo el mundo.

Las expresiones como "ciclo renovado de violencia" o "escalada de violencia" suelen hacer referencia a la violencia palestina. La ocupación militar no puede mantenerse sin el ejercicio diario y sistemático de la violencia y del abuso de poder; es decir, la violencia de Israel contra los palestinos nunca ha parado ni ha sido abatida. Esas expresiones solo tienen sentido si se entienden desde una perspectiva israelí que hace referencia a la violencia palestina.

Yo, por ejemplo, no llevo a cabo actos violentos contra civiles. Pero no se requiere mucha valentía para condenar el uso de la violencia tanto por parte de palestinos como de israelíes. No obstante, es un error fundamental condenar la violencia sin hacer primero un esfuerzo por entender qué es lo que la provoca en realidad. Además, demuestra un razonamiento pobre y deshonesto afirmar que toda violencia (política) es igual; por eso, sin conocer las circunstancias, no se puede comprender y mucho menos justificar.

Los palestinos no tienen nada que perder en esta situación, porque ¿qué es la vida si carece de todo lo que le da significado?

Al igual que las experiencias humanas, los motivos para recurrir a la violencia también son muy variados. La violencia no surge de la nada y cualquier debate sobre violencia tiene que empezar por el contexto en el que esta ocurre. En el caso de Israel y Palestina, y sin tener que respaldar la violencia necesariamente, uno debería, al menos, dar un paso atrás y fijarse en el amplio contexto de los conflictos que se están desarrollando antes de juzgar la violencia palestina creando una fachada de igualdad y simetría entre las dos partes que solo consigue nublar la comprensión del conflicto que llevamos años presenciando.

Con el resurgir actual de las confrontaciones, la mayor parte del debate se ha centrado en las razones supuestamente inmediatas que llevaron al incremento de la violencia palestina. El fracaso del Gobierno de Netanhayu, primer ministro de Israel, a la hora de mantener el statu quo en Al-Haram Al-Sharif -al que los judíos israelíes se refieren como Monte del Templo, también conocido como Explanada de las Mezquitas- ha sido señalado como la razón que hay detrás de las cada vez más intensas tensiones y los ataques actuales. Los defensores de Israel niegan esta afirmación argumentando que Netanhayu ha negado en repetidas ocasiones que tenga intención de cambiar el acuerdo religioso en el lugar sagrado de Jerusalén, alegando que son solo rumores y "provocaciones descaradas".

No obstante, en cualquier caso, todo este debate no proporciona una explicación plausible del motivo por el que han surgido estos conflictos, precisamente ahora. Ni de por qué está pasando ahora, cuando las excavaciones en Al-Haram Al-Sharif llevan así varios años. El Gobierno de derechas de Netanhayu, lejos de intimidarse ante esto, ha sido riguroso a la hora de declarar todo Jerusalén como capital única y unida. Si acaso, esto solo puede ser el pistoletazo de salida que, una vez más, da comienzo a décadas de injusticias profundamente arraigadas y opresión prolongada.

No se debería esperar que los palestinos toleraran todos estos años de ocupación militar, robo de tierras, demolición de viviendas, masacres, aislamiento y discriminación sistemática, presentes en todos los aspectos de sus vidas.

Para los palestinos, este aumento actual de la violencia no es una situación excepcional; la violencia es la norma general: ocupación militar directa en Cisjordania, bloqueo durante años, frecuentes bombardeos a gran escala en Gaza, discriminación sistemática, expulsión forzosa y demolición de viviendas en el este de Jerusalén. La violencia por parte de los israelíes es una experiencia del día a día que se les ha impuesto a los palestinos y que inunda sus vidas desde que eran pequeños. Los soldados y las fuerzas de seguridad israelíes matan, mutilan, propinan palizas y arrestan arbitrariamente a palestinos. Las muertes en Palestina no solo se deben a los ataques directos de los israelíes, sino también a sus formas de violencia menos encubiertas y peor organizadas, como el bloqueo que ejercen sobre Gaza.

Por esta razón, los palestinos afirman que no ha cambiado nada para ellos. No tienen nada que perder en esta situación, porque ¿qué es la vida si carece de todo lo que le da significado? En respuesta a esta situación, muchos de ellos han abandonado los últimos vestigios de normalidad que quedaban en sus vidas y arremeten contra el Estado y la sociedad en la que ellos ven todo lo que les falta a los palestinos.

Queda por decir que resulta muy preocupante que cada vez que haya un incidente violento de palestinos contra israelíes se hable después de "humanidad". Lo lógico es pensar que "ni los palestinos ni los israelíes deberían matarse entre ellos". De alguna manera, ya no es una cuestión política, solo moral. Nos hacen creer que los palestinos apuñalan a los israelíes meramente por odio. Pero los palestinos no son dementes. Lo olvidamos rápidamente y no nos damos cuenta del contexto político de violencia que, como ya se ha advertido, solo hace de esta nueva violencia algo inevitable. Condenamos los actos individuales según los vamos conociendo. Con total seriedad, esperamos que los palestinos se queden de brazos cruzados frente a la violencia organizada y patrocinada por el Estado de Israel y la injusticia que este ejerce sobre ellos.

Es precisamente la humanidad la que lleva a los palestinos a actuar así.

Es precisamente la humanidad la que lleva a los palestinos a actuar así. Como son humanos, no se debería esperar que los palestinos toleraran todos estos años de ocupación militar, el robo de tierras, la demolición de viviendas, las masacres, el bloqueo y la discriminación sistemática de todo tipo, en todos los aspectos de sus vidas. Es humano reaccionar de forma violenta ante todo esto.

Este post apareció originalmente en 'The World Post' y ha sido traducido del inglés por Lara Eleno Romero