Pepita, 80 años, obligada a compartir piso porque no puede pagar un alquiler: "Estuve de alquiler, pero empezaron a subir y a subir. O comes o pagas"
"¿Por qué esta persona me tira a mí a la calle si yo estoy pagando religiosamente mi alquiler".

Los precios de la vivienda en España están tan disparados que son muchos los que cada vez tienen más problemas para dormir bajo techo. Un dato: el precio medio de la vivienda en alquiler cerró el año 2025 con una subida de casi el 16,7% en comparación con diciembre de 2024, hasta situarse en 14,21 euros por metro cuadrado, según datos de pisos.com publicados este martes.
Según el informe, las regiones más caras para vivir de alquiler en diciembre de 2025 fueron Madrid (21,77 euros por metro cuadrado), Baleares (18,58 euros) y Cataluña. Además, datos del Ministerio de Derechos Sociales estiman que la renovación de los contratos supondrá un aumento medio de 1.735 euros anuales para los inquilinos en España.
La Comunidad Valenciana se sitúa como la segunda región con mayor subida media, alcanzando los 2.686 euros anuales por hogar. Y ahí es precisamente donde vive Pepita, una mujer de 80 años que ha contado su experiencia en El Intermedio.
La anciana, que tiene una pensión de viudedad de poco más de 800 euros al mes, no podía hacer frente a las continuas subidas del alquiler que pagaba y ha tenido que, a su edad, irse a compartir piso con otras tres personas mayores que tienen en común con ella las mismas estrecheces económicas.
Por qué están en esa situación
Pepita, que ha logrado ese piso a través de la ONG 'Hogares comunes', resume así su situación: "Hay cuatro habitaciones y los cuatro estamos en la misma situación, no tenemos suficiente economía para acceder a un alquiler porque hay veces que en un alquiler te piden por una habitación 500 euros".
"Yo por ejemplo cobro la paga de viudedad y ya me dirás qué me queda para comer. O comes o pagas", admite Pepita. "Estuve de alquiler, empezaron a subir, a subir, a subir. Hasta que ya no pude pagar y la señora del piso dice: 'Yo no te puedo dar más barato".
El papel de la asistencia social
La mujer lamenta que en ese momento sintió una enorme impotencia: "Decir: ¿Y por qué esta persona me tira a mí a la calle si yo estoy pagando religiosamente mi alquiler?" .
A su lado, Vicente, un hombre de 64 años y que es uno de sus compañeros de piso, cuenta una experiencia parecida: "Me tiraron del piso donde estaba y con mi pensión no tenía bastante para poder pagar una habitación ni poder pagar un piso. Entonces acudí a la asistencia social y me pusieron en contacto con Hogares compartidos".
"Yo estaría en la calle"
"Salir de la habitación y ver que no es tu piso y no estás tú solo... te sientes un poco raro. Pero luego es verdad que fueron muy pocos días. Enseguida te sientes a gusto. Te sientes acompañado para cualquier cosa que quieras hacer. Si te sientes importante para hacerlo, ahí están ellos, que te sacan del atolladero", explica Vicente.
Pepita es completamente honesta cuando le preguntan cuál sería su situación si no compartiese piso: "Estaríamos en la calle Yo me encontraría en la calle".
