El cambio climático, un problema con solución

El cambio climático, un problema con solución

La buena noticia es que todavía podemos frenar el cambio climático, pero la no tan buena es que no hay tiempo que perder. Es urgente abandonar la quema de combustibles fósiles y acelerar la implantación de las energías renovables, que han experimentado un avance significativo desde 2007.
Un 'museo viviente' en Groenlandia

Un 'museo viviente' en Groenlandia

Hablar de 'museos vivientes' puede parecer una vuelta al irrecuperable pasado, pero en este mundo globalizado, lograr que haya gentes que quieran y puedan vivir como siempre lo han hecho, durante miles o cientos de años, es algo que debiera ser un derecho inalienable.
Groenlandia se rompe en pedazos de hielo

Groenlandia se rompe en pedazos de hielo

Los científicos hablan de 400.000 kilómetros cuadrados que cambiarán el blanco por el verde, una superficie casi tan grande como Suecia y sobre todo el sur de Groenlandia, donde las granjas diseminadas entre los prados ya recuerdan más a las tierras escocesas que a las gélidas tierras polares.
Navegando en aguas árticas

Navegando en aguas árticas

El sábado 13 de julio, un grupo de 15 personas llegaron a Groenlandia, al sur del círculo polar ártico, para mostrarnos la belleza de estas tierras y la forma de vida de los Inuits y cómo por los efectos del cambio climático, sus formas de vida se están viendo amenazadas.
El Día de la Tierra, nuestro corazón con el Ártico

El Día de la Tierra, nuestro corazón con el Ártico

Podemos alzar nuestra voz y hacer que los líderes políticos y las petroleras nos escuchen. No caigamos en el pesimismo, en el recurso al "no podemos hacer nada", al "depende de otros". La movilización ciudadana depende exclusivamente de ti, de nosotros, y tenemos en ella la herramienta que puede generar un cambio, que puede evitar que el Ártico se degrade por la codicia de las petroleras.
Salvar el Ártico. Salvar mucho más

Salvar el Ártico. Salvar mucho más

El Ártico se está derritiendo muy rápido. Es una de nuestras últimas fronteras naturales, de la que depende el clima del planeta, y sus efectos no se quedan a 5.000 km de nosotros, sus efectos afectan a nuestras playas, nuestros bosques y nuestro clima, nuestra economía, en definitiva: a nuestras vidas.