La ruptura del alto el fuego alcanzado en 1991 entre Marruecos y el Frente Polisario rescata un conflicto con el que España tiene una enorme deuda pendiente.
El derribo de estatuas de Cristóbal Colón en EEUU trae el debate a España: ¿deberían retirarse símbolos esclavistas y coloniales como se hizo con los franquistas?
En esta temporada navideña, la mayoría de ustedes piensan en compartir con su familia y dar regalos a sus hijos y seres queridos, tal vez mientras disfrutan juntos de una bebida caliente, pero muy pocos de ustedes piensan en la triste realidad de los niños en las comunidades que producen el café, el té y el cacao para esas bebidas.
Espero que usted esté de acuerdo conmigo en que lo que el mundo necesita para poner fin a la desigualdad es un sistema transparente de valor compartido en el comercio global, y no glamour en la ONU o el bombo publicitario en los medios. Ningún café, té, cacao o cualquier otro producto debe ser considerado ético, sostenible o justo hasta que todas las niñas en las comunidades que los producen puedan asistir a la escuela secundaria.
Después de tantos avances, tanta evolución, tanto aprendizaje, seguimos igual. Han cambiado los métodos pero en definitiva seguimos haciendo lo mismo. Los poderosos, los que pueden, saquean a los demás. Lo curioso es que pretendemos que los humillados y saqueados no hagan nada.
Los argumentos populistas y nostálgicos del 'Brexit' no hacen más que reforzar el profundo rechazo a la inmigración y envenenar el concepto de soberanía. Los británicos están cansados. A nadie le interesa escuchar largas y tediosas explicaciones, quieren respuestas claras y directas, o blanco o negro. Pero en un mundo que se define en tonos grises nada es sencillo.
Desde que recuerdo, los Estados Unidos han afirmado trabajar para apoyar el comercio y el desarrollo en América Central a través de iniciativas de ayuda y comercio. La región, como los estados en el sur de México, está una vez más hundida en una profunda crisis económica y humanitaria que obliga a cientos de miles de personas a intentar emigrar a Estados Unidos debido a la roya del café, la sequía, la crisis económica y la violencia.
Es razonable que, después de ataques como el 11-S en EEUU, o en el más reciente de Paris, los gobiernos lancen algún tipo de represalia. Más allá de la mala puntería que caracteriza a la alta tecnología, estas reacciones son justificables. Sin embargo, apenas consideramos un contexto más amplio, aparecen las razones.