Sangre, sudor y barro: el día que corrí mi primera (y quizá última) Spartan Race
Hubo un momento, uno solo, en el que creí que no saldría de allí. Que tendría que llamar a los bomberos, a una grúa o a mi mamá para que me rescataran. Cuando me vi tumbada en la mitad de ese eterno pasillo, reptando en ese mar de barro, con cientos de personas alrededor y un alambre de espino a escasos 20 centímetros de mi cabeza, pensé que no llegaba.