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01/10/2013 07:47 CEST | Actualizado 30/11/2013 11:12 CET

¿Una maratón por debajo de las dos horas?

Podemos hacer una proyección de cuándo se producirá ese esperado momento: hace 10 años Paul Tergat conseguía bajar de 2h05' por primera vez, hace cinco Haile Gebrselassie rompía la barrera de las 2h04'. Y ahora estamos en el camino para estar por debajo de las 2h03'.

JOHN MACDOUGALL/AFP

El interrogante que encabeza este texto es una pregunta retórica, cuya respuesta afirmativa está implícita. De hecho, los signos interrogativos del principio y el final se transformarán en exclamaciones más pronto que tarde. A los últimos acontecimientos nos remitimos: el récord mundial batido por Wilson Kipsang en Berlín no hace sino madurar una fruta que en muy poco tiempo caerá de este árbol. Es cuestión de paciencia, porque las marcas no llegan de la noche a la mañana.

Bajar de dos horas en maratón es una vieja aspiración del ser humano. Como lo fue inventar la penicilina o llegar a la luna. Supone superar barreras, solventar obstáculos, demostrar que somos capaces de alcanzar aquello que nos propongamos. Es cuestión de trabajo, de genética, de mentalidad, de ganas...

Tirando de hemeroteca podemos hacer una proyección de cuándo se producirá ese esperado momento: hace 10 años Paul Tergat conseguía bajar de 2h05' por primera vez, hace cinco Haile Gebrselassie rompía la barrera de las 2h04'. Y ahora estamos en el camino para estar por debajo de las 2h03'. De hecho, Mutai y Mosop lo rozaron en Boston, se quedaron a dos y seis segundos respectivamente, pero no fueron marcas homologadas. A lustro por minuto, los cálculos harían prever que serían necesarios otros 15 años para romper esa mítica barrera de las dos horas. Pero no creo que haya que esperar tanto: las mejoras en el material (sobre todo en las zapatillas), la configuración de circuitos cada vez más pro-records y, sobre todo, las cuantiosas recompensas que los organizadores tienen preparadas para el corredor que lo logre. De esta forma, no es de extrañar que nos encontremos en la década en la que tal barrera se rompa.

Pero, paciencia. Todo llega. De hecho, la maratón moderna necesitó de más de medio siglo para entrar en la orquilla de las 2h10. No fue hasta 1967 cuando el australiano Derek Clayton superó ese umbral en Fukuoka. Y ahí seguimos, 46 años después.

Así que estamos en condiciones de afirmar que se bajará de las dos horas. Y, vistos los cinco últimos récords del mundo, podemos aventurar que lo conseguirá un atleta africano (keniata o etíope) y que lo logrará en Berlín. Sólo nos falta saber quién será y, sobre todo, cuándo. Mientras tanto, los corredores populares, seguiremos luchando por romper nuestros particulares récords.