Mujer, marroquí y emprendedora a los cuarenta
Fátima no es como la mayoría. Fátima tiene sus propios sueños. Ganas de prosperar. A los doce años dejó de ir a la escuela. No le dieron la oportunidad de continuar y ahora no la quiere dejar escapar. Fátima sabe que sólo si consigue tener un diploma podrá dejar de fregar suelos. A ella lo que le gusta es cocinar. Y se le da bien. Así que decide que hará el curso de repostería profesional.