El acuerdo, que será rubricado por ambas partes este mismo martes, supone un alivio para la presidenta madrileña, que tuvo que cesar hace apenas dos semanas a su consejero de Educación ante la crisis abierta.
Tras un periplo universitario insatisfactorio, se topó con una oportunidad en este oficio y no se arrepiente de la decisión: "Estoy orgulloso de ser carnicero".
Rebecca comparte su sorpresa por los horarios y costumbres de Madrid, asegurando que cambiar las prisas de California por un café tranquilo y una charla en el mercado ha sido su mejor decisión.