La operadora estatal ucraniana Ukrernergo anunció este sábado cortes de suministro eléctrico en siete regiones del país, entre ellas la región de Kiev.
Los bombardeos se producen después de que Moscú culpara a Ucrania de un ataque a su flota del Mar Negro y se retirara del acuerdo para permitir los envíos de cereales ucranianos.
Nuevos ataques rusos alcanzan la capital y dejan a miles de ucranianos sin electricidad en el norte. Kiev denuncia el uso de drones kamikaze contra un edificio gubernamental y un almacén en Zaporiyia. El Kremlin no cesa en su estrategia de bombardeos contra infraestructuras energéticas, a las puertas del invierno.
Rusia da por "alcanzados" todos los objetivos de sus ataques de este lunes en Ucrania. El viernes dijo Putin que no habría más bombardeos masivos, pero ha cambiado de idea.
Putin nombró el sábado a este general como jefe supremo en la campaña de Ucrania. Su fama de crueldad y brutalidad le precede. Lo recuerdan bien en Alepo e Idlib.
El mandatario emite un vídeo desde las calles de Kiev en el que denuncia que Moscú ha puesto la diana en las infraestructuras energéticas y en los civiles.
Medios locales e internacionales sostienen que los ataques se han producido en zonas menos periféricas que en otras ocasiones en estos siete meses largos de guerra.
Tras haberse hecho con el control de la estratégica Severodonetsk, ahora redoblan sus esfuerzos para bloquear Lisichansk, uno de los enclaves que se les resiste en la zona.