La isla de Hart, donde se está enterrando a decenas de muertos por coronavirus en Nueva York, esconde una realidad de pobreza y desigualdad aún más trágica.
Las muertes relacionadas con el VIH han caído más de un 56% desde 2004. La mala noticia es que un 38% de la población no tiene acceso al tratamiento con antirretrovirales.