Figaredo, Vox y la nula comprensión de Primo Levi: las consecuencias de las políticas de deshumanización
La ultraderecha española ha llamado en varias ocasiones a "cazar" y "pescar" a los miles de personas que estos días entraron en Ceuta desde Marruecos.
Contaba Primo Levi en sus memorias, 'Si esto es un hombre', que cuando los nazis lo enviaron al campo de concentración de Auschwitz, no quería ni lavarse. "¿Por qué voy a lavarme? ¿Voy a estar mejor de lo que estoy? ¿Voy a gustarle más a alguien? ¿Voy a vivir un día, una hora más?" Todas esas preguntas se hacía hasta que un compañero, Steinlauf, que a sus "casi cincuenta años" se restregaba "el cuello y la espalda con escaso fruto (no tenía jabón) pero con extrema energía", le explicó por qué no debía dejar de asearse. "Precisamente porque el Lager [el campo] es una gran máquina para convertirnos en animales, nosotros no debemos convertirnos en animales; que aun en este sitio se puede sobrevivir, y por ello se debe querer sobrevivir, para contarlo, para dar testimonio", dijo Steinlauf, según luego rememoraría Levi. 'Si esto es un hombre' es uno de los relatos que mejor detalla las consecuencias fatales de las políticas de deshumanización, siempre antesala de la brutalidad. Es más sencillo justificar la violencia hacia quien se ha visto despojado de toda cualidad humana. La historia lo ha demostrado un sinfín de veces: las invasiones colonialistas, los nazis, el actual genocidio de Israel en Palestina, etc. Y deshumanización es también lo que traslada el diputado de Vox José María Figaredo cuando aparece en televisión para decir que hay que "pescar" y "cazar" a los miles de personas que hace unos días entraron en Ceuta desde Marruecos.
El representante de la ultraderecha insistió en esa idea hasta en dos ocasiones. Si en una primera intervención televisiva dijo que había que "cazarlos a todos, uno a uno", como si hablara de animales, en una segunda participación añadió otro verbo, además de una onomatopeya que insuflaba aún más violencia. "Pescarlos, uno a uno, pa, pa, pa... Cazarlos, pescarlos, pongan ustedes los verbos que quieran", dijo Figaredo para responder a quienes habían criticado su manera de expresarse. Este lunes, después de recibir ya varias denuncias, el Ministerio de Igualdad remitió un oficio a la Fiscalía para que investigue si las declaraciones del portavoz de la extrema derecha "podrían ser constitutivas de un delito de odio". Según el Gobierno, "las manifestaciones de Figaredo revisten una especial gravedad, en la medida en que no se limitan a manifestar una posición crítica respecto de la inmigración o a cuestionar, en su caso, las políticas migratorias o la actuación concreta del Gobierno ante lo acontecido en Ceuta, sino que el recurso constante a términos como 'invasión', 'caza' o 'pesca' tienen el objetivo claro y directo de deshumanizar a las personas migrantes, equiparando a seres humanos con presas susceptibles de ser perseguidas y capturadas".
Antes que Figaredo, otro representante de Vox, Jordi de la Fuente, diputado en la Diputación de Barcelona y secretario general del sindicato Solidaridad, fue un paso más allá en eso de la deshumanización. "Hemos abierto las puertas a auténticas alimañas, bestias, salvajes. Me da igual lo que digan. ¿Es delito de odio? Muy bien. Prefiero tener un delito de odio a que maten a mi hija", espetó De la Fuente, quien antes de estar en Vox fue dirigente del partido neonazi MSR (Movimiento Social Republicano).
Este tipo de intervenciones recuerdan a lo ocurrido hace un año en Torre Pacheco. Entonces, la Guardia Civil detuvo en Mataró a uno de los líderes de la organización supremacista y neonazi Deport Them Now por organizar, como ahora ha pedido Figaredo, "cacerías" de personas migrantes en la ciudad murciana. Deport Them Now fue uno de los movimientos de extrema derecha que participó en la primera cumbre europea Remigration Summit, un evento en el que también participa Vox y que acoge a conocidos referentes de la ultraderecha como el flamenco Dries Van Langenhove, a quien en su día condenaron a prisión por negar el Holocausto. Cuando preguntaron a Abascal sobre los llamamientos a la caza de migrantes en Torre Pacheco, el líder de Vox no los condenó. Al contrario. "Estoy muy acostumbrado a ese discurso de que traemos crispación por denunciar la verdad. No sé si la traemos o no, pero antes la crispación que la paz de los cementerios", respondió a los periodistas el líder de Vox.
Esta mañana, el fiscal de sala contra los delitos de odio y discriminación, Miguel Ángel Aguilar, confirmaba en el programa Hoy por Hoy de la Cadena SER que, con hechos como el de Ceuta, "se disparan los discursos de odio". Este tipo de violencia verbal que abre la puerta a la física ha cobrado más fuerza en los últimos años, gracias al impulso que se les da desde la política, como puede ser el caso de Vox, pero también de otras formaciones u organizaciones ultraderechistas, que lanzan los mismos mensajes que aquellos que hace años quisieron borrar todo rastro de humanidad a Primo Levi.