La negociación con Vox en Extremadura pone al PP al borde de un ataque de nervios
En el equipo de Guardiola sentó mal la desautorización en público de Fúnez tras su polémica entrevista en OkDiario. Génova se pone en contacto con la dirección de Vox para encauzar las negociaciones.
La negociación con Vox en Extremadura para llegar a un pacto de gobierno (o, al menos, de investidura) ha sumido al PP en una crisis interna marcada por los nervios y la desconfianza. Según informa Pablo Montesinos en Artículo 14, las relaciones entre la cúpula regional y Génova se han enfriado después de que Carmen Fúnez abroncara en público a María Guardiola por una polémica entrevista en OkDiario.
El pasado 16 de febrero, la presidenta extremeña en funciones aseguró que el feminismo que defendía era el mismo que el de Vox, en un intento desesperado para acercar posturas ante un Vox muy reacio a negociar con una dirigente con la que mantiene posturas muy enfrentadas.
Las palabras de Guardiola generaron un terremoto mediático y Génova se vio obligada a pronunciarse. "Hay que hacer menos ruido en los medios de comunicación y trabajar más en el ámbito de las mesas de negociación con discreción y teniendo muy claro que lo importante es darle cuanto antes un Gobierno a Extremadura", dijo con mucha rotundidad la vicesecretaria de Política Social del PP, Carmen Fúnez.
Un "tirón de orejas" que no ha gustado nada entre los cercanos a Guardiola. Según Montesinos, éstos no entendieron el toque de atención que recibieron delante de cámaras. “No hay negociación (con Vox) porque ellos no quieren, no hay más”, se revolvieron.
Esta desautorización hizo que entre los dirigentes extremeños hubiera intercambio de mensajes y rumores, especialmente sobre el futuro político de Guardiola. ¿Sería capaz Génova de ofrecer "la cabeza" de la líder regional con el fin de asegurarse el gobierno?
La dirección de Feijóo no se plantea ese escenario, pero sí se ha puesto manos a la obra para intentar enderezar unas negociaciones enquistadas. Según el mismo medio, Génova contactó directamente con Vox para evitar “el desastre” en Extremadura. “Nos han pedido que negociemos con ellos”, aseguran desde la oficina central del partido de Abascal.
En todo caso, el PP da por descontado que la primera votación de investidura - prevista para el 3 de marzo - no saldrá adelante. A partir de ahí, habrá dos meses de margen para intentar alcanzar un pacto que en las filas de Guardiola siguen viendo "muy negro".
Igualmente, saben que no habrá acuerdo o entendimiento claro hasta que no pasen las elecciones del 15 de marzo en Castilla y León, donde Vox se juega mantener el crecimiento electoral que inició precisamente en Extremadura y continuó en Aragón hace dos semanas.