Las consecuencias del 8F para Sánchez y Feijóo
El PSOE asume el mal resultado y asegura que Alegría no se moverá. En el PP ven “imposible” sacar a Vox de la ecuación.

Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo también se la juegan este domingo en Aragón. Pilar Alegría es la primera candidata autonómica del PSOE que sale del Gobierno de España. De la máxima confianza del presidente, destinada entre otras cosas a controlar una federación díscola en más de una ocasión. En el caso de Feijóo, su problema, como desde el primer instante en el que tomó las riendas del PP, sigue siendo con Vox, que gana fuerza con independencia de la estrategia que se utilice contra ellos.
En privado, prácticamente todas las fuentes consultadas en el PSOE dan por descantado el batacazo, que se prevé histórico. Algunas de sus encuestas recogen incluso un sorpasso de Vox en municipios relevantes. Alegría, según reconocen en el partido, ha hecho todo lo que estaba en su mano, pero todo apunta a “catástrofe” el domingo, en palabras de un dirigente conocedor de las perspectivas electorales. “Será un mal resultado”, añaden.
Una debacle que impactará de lleno en la Moncloa. Tras las elecciones extremeñas, el equipo de Sánchez rápidamente buscó un culpable: Miguel Ángel Gallardo, el candidato. De hecho, recordaron que “no” era de la cuerda del presidente, aunque se mantuvo fiel a las consignas llegadas de Madrid en el caso de su hermano. “No era el mejor candidato”, sentenciaron, tratando de limitar las consecuencias del desastre electoral allí. Finalmente, Gallardo dimitió y se puso en marcha una gestora.
Ahora, ese modus operandi parece imposible. Alegría es Sánchez, como también lo es María Jesús Montero, la candidata en Andalucía. “Ella ha cumplido con creces con el presidente, ha estado siempre a su lado”, constatan las fuentes consultadas. Y al cierre de la campaña, el objetivo no era otro que frenar la caída y salvar los muebles. “Hemos hecho lo que hemos podido, pero la marca del partido y de Sánchez está muy dañada”, deslizaba un cargo autonómico. En uno de los varios debates electorales, Alegría fue la única que defendió el modelo de financiación pactado con ERC.
La consiga el lunes será aguantar el chaparrón. Resistir, una vez más. En Ferraz ya se adelantan y aseguran que Alegría no se irá, aunque hay algunos movimientos críticos en el PSOE de Aragón, donde el recuerdo de Javier Lambán aún está presente. Se mantiene intacto el rechazo a adelantar las elecciones generales, al menos oficialmente.
Imposible parar a Vox

También hay nervios en el PP. Incluso preocupación. Si bien, el panorama electoral para Jorge Azcón es completamente distinto al de Alegría. El candidato popular espera ganar con claridad los comicios del domingo, pero no con la holgura que previó inicialmente, cuando convocó con el argumento de que no podía aprobar unos nuevos Presupuestos.
El último domingo de campaña, hace seis días, el entorno de Azcón reconocía su frustración en conversación informal con este periódico: “La subida de Vox, que es generalizada en todo el país, nos impide un resultado histórico”. Y, en consecuencia, también decaía la posibilidad de un pacto con formaciones minoritarias como Teruel Existe y el PAR, también a la baja.
El candidato popular se ha volcado, con una frenética presencia en medios, debates electorales y en la calle. Pero la inquietud ha ido a más en la recta final. El partido corrigió su decisión de ignorar a Vox y lo acabó poniendo en el centro de sus mensajes, hablando de una “pinza” con el PSOE y criticando “el voto de cabreo”. En paralelo, invitaron a la campaña a perfiles más duros, como el de Cayetana Álvarez de Toledo. Incluso se invitó a Vito Quiles, ni más ni menos que a cierre de la campaña, en un intento de última hora por atraer al votante más joven.
De fondo, en el partido asumen que “da igual” que la campaña sea del estilo de María Guardiola, que a posteriori fue criticada por compañeros de partido, o de Azcón, mucho más aplaudida internamente. “La realidad es que Vox está muy fuerte hagamos lo que hagamos”, subrayan las fuentes consultadas. Algo, corroboran ya, “que también se verá” en las elecciones de Castilla y León, que son las siguientes, el quince de marzo.
Sin novedades hasta después de Mañueco
“Lo más cómodo para nosotros, para el funcionamiento de todo, es que Vox no entre en el Gobierno, pero si quieren entrarán”, reconocen desde el equipo de Azcón, pensando ya en el día después. Guardiola también les ha ofrecido esa opción, pero todo está paralizado. De hecho, en el partido ya asumen que ni en Extremadura ni en Aragón habrá novedades hasta después de los comicios de Castilla y León.
Juanma Moreno, que tras la tragedia de Adamuz gestiona ahora la de las inundaciones, tiene encuestas que le dan la mayoría absoluta, aunque muy justa. Las urnas en Andalucía se abrirán en primavera, previsiblemente en junio. “Esa será la verdadera prueba de fuego”, sentencian en el partido. Pero ya hay cargos que apuntan a que “será imposible” dejar a Vox fuera de la ecuación, también tras las generales. “Arrasa la derecha, no exclusivamente el PP”. De hecho, se extiende la tesis de puertas para adentro de que Feijóo tendrá que matizar su compromiso de gobernar en solitario.
