María Goikoetxea (Podemos): "Lo que fragmenta a la izquierda es pedir el voto y después darle un cheque en blanco al PSOE"
La candidata a la presidencia de Aragón critica el feminismo "de quita y pon" de los socialistas: "No se puede hacer bandera de ello en campaña y luego guardarla en un cajón".

En el cartel de campaña de Podemos - Alianza Verde para las elecciones aragones del próximo 8 de febrero, el mensaje es claro: hay que votar con rasmia. Este término, recogido en la RAE pero utilizado principalmente en esta región, significa "empuje y tesón para acometer y continuar una empresa".
La "empresa" de María Goikoetxea, su candidata a estos comicios, es salir indemne de la fragmentación de las izquierdas y mantener la tendencia al alza de la formación morada que empezó en las elecciones europeas de 2024 y que prosiguió en las extremeñas de hace sólo dos meses. "Queremos poner a la izquierda aragonesa en pie y animarles a que voten por una candidatura valiente", señala en su entrevista con El HuffPost.
El rostro de Goikoetxea no es desconocido entre los aragones. Entre 2019 y 2023 fue directora gerente del Instituto Aragonés de la Mujer (IAM), durante el Gobierno cuatripartito presidido por el socialista Javier Lambán, y también fue artífice de algunas medidas importantes como el Plan Corresponsables, orientado a facilitar el cuidado y la conciliación familiar. Antes y después de asumir responsabilidades institucionales, su trayectoria ha estado muy vinculada a los movimientos sociales. Ahora, tras un "descanso" de tres años, regresa a la primera línea política.

- ¿Por qué ha vuelto a la política dos años después?
- Yo no siento que haya dejado la política, porque ésta también se ejerce desde los movimientos sociales y vecinales. Pero sí es verdad que en la última Asamblea Estatal de Podemos decidí forma parte del equipo de Ione Belarra y volver a la primera línea. Al final, la política es una herramienta más que me permite seguir trabajando en favor de la sociedad.
- En su anterior etapa fue directora del Instituto Aragonés de la Mujer. ¿Cómo cree que ha afectado a las mujeres aragonesas el gobierno de Azcón apoyado por Vox en la pasada legislatura?
- He visto claramente una legislatura de retroceso. En la anterior en la que gobernamos se cogió mucho impulso en lo que respecta a las políticas de Igualdad, gracias a un ministerio de Igualdad que entonces estaba bajo la dirección de Irene Montero y al Instituto de la Mujer en Aragón. Fuimos capaces de poner en marcha políticas transformadoras, mayores inversiones, atención a la conciliación, una bolsa de cuidadoras que pudieran desplazarse por todo el territorio... Y también creamos, por ejemplo, centros de crisis 24 horas que ahora deberían estar prestando servicio y que no lo hacen porque las políticas de igualdad nunca han sido una prioridad para el PP. Por no hablar de los importantes recortes en subvenciones que han sufrido las asociaciones que trabajan por y para las mujeres.
- ¿Qué opinión tiene usted de la reunión de Pilar Alegría, la candidata del PSOE en estas elecciones, con Paco Salazar?
- Yo creo que, ante los ataques machistas que sufren las mujeres por el hecho de ser mujeres, tenemos que ser contudentes. Ni en campaña ni en otro espacio a las mujeres se les debe atacar por el simple hecho de ocupar un espacio de poder.
Fuera de esto, he de decir que el PSOE siempre ha practicado un feminismo de quita y pon. Tienen que hacérselo mirar y pensar qué feminismo está defendiendo. O si va a seguir utilizando el feminismo para hacer bandera de ello en campaña y luego guardarla en un cajón.
- Los sondeos hablan de un escaño para Podemos. ¿Cuál sería un buen resultado para usted?
- Para nosotras, un buen resultado sería ampliar y seguir creciendo, que es para lo que estamos trabajando. Las elecciones europeas de 2024 empezaron a marcar esa consolidación y ampliación de nuestro espacio (el de Podemos). Ahora, nuestra tarea fundamental es generar la movilización de toda la gente de izquierdas, poner a la izquierda aragonesa en pie y animarles a que voten a una candidatura valiente.
- Las mismas encuestas apuntan a que el PP seguiría necesitando de Vox para gobernar. ¿Cree que a Azcón le puede pasar lo mismo que a Guardiola en Extremadura? ¿Qué lectura harían ustedes si se acaba dando ese posible escenario?
- La lectura que haríamos es la misma que ya hacemos sobre este adelanto electoral. Los tres años de Azcón han sido años de desgobierno y de no saber gestionar lo público. Y cuando pueden, privatizan. Si se volviera a repetir esta situación sería la constatación de que el PP lleva a los aragoneses a las urnas por sus propios intereses y no pensando en la ciudadanía.
- Permítame que le pregunte por la forma en la que se van a presentar los partidos de izquierda en estas elecciones. En concreto, Podemos va por un lado, Sumar-IU por otro y la Chunta por el suyo. Hay gente que no entiende esa división porque no suman fuerzas. ¿Cómo lo defiende usted?
- Bueno, en las anteriores elecciones en Aragón ya hubo también tres papeletas diferentes entre la izquierda. Yo creo que cuando las tareas políticas están bien hechas las alianzas caen por su propio peso. Nosotros estamos ya en la siguiente pantalla.
- ¿Pero ha habido vetos que han impedido el entendimiento, como denunciaba a El HuffPost el candidato de la Chunta, Jorge Pueyo?
- En realidad, los vetos cruzados no existen. Se trata de decisiones políticas. Sumar en Aragón no tiene una estructura consolidada y nosotros pensamos que lo que fragmenta de verdad a la izquierda es pedir el voto para, luego, entregarle un cheque en blanco al PSOE.
- Podemos ha sido muy crítico sobre la propuesta de financiación autonómica que ha hecho el Gobierno nacional. ¿Cuál sería para usted una buena financiación para Aragón?
- Nosotros pedimos que la financiación reconozca el coste real de una población que pierde gente y va envejeciendo. Fíjese, un colegio rural cuesta el triple que otro que está abierto en Zaragoza y un centro de salud, un 40% más. Este modelo de financiación incluye factores de dispersión territorial, pero lo hace de una manera meramente estética.
Además, el modelo de financiación debe cumplir algunas otras garantías, como un suelo mínimo de ingresos para políticas de sanidad, educación y cuidados. Es decir, que esos servicios estén cubiertos independientemente del coste. El dinero debe ser finalista, debe quedar claro que cada euro extra tiene que ir vinculado a satisfacer los servicios públicos. Es hipócrita pedir más dinero al Estado, como está pasando en Aragón, y luego privatizar los recursos públicos. Y, por supuesto, que haya una reforma fiscal progresiva: quien más tenga es quien más debe aportar.
- Algunos informes apuntan a que el precio de la vivienda ha subido un 11% en Zaragoza y los alquileres, un 4%. Desde Sumar abogaban por la congelación de precios. ¿Usted aplicaría esta misma fórmula para Aragón?
- Nosotras creemos que existe una herramienta muy eficaz, que es la ley de vivienda actualmente en vigor, y que no se aplica porque nunca ha habido voluntad por parte del Gobierno. En la zona del Pirineo, que está muy turistificada, proponemos además rehabilitar viviendas para que la gente pueda vivir todo el tiempo.
Y, por supuesto, no vale solo construir vivienda pública utilizando el método del ladrillo. Cuando se construye un parque de vivienda pública debe asegurarse que va a ser siempre pública. Es decir, que luego no va a ser comprada por un gran tenedor o por un fondo de inversión. En este sentido también pediríamos un programa específico de alquiler totalmente público y regulación de las segundas residencias, sobre todo en zonas tensionadas.
- ¿Y qué propone Podemos para hacer frente a la despoblación?
- Es fundamental el fortalecimiento de los servicios públicos en el medio rural. Si garantizamos que nuestros pueblos tienen escuela, centro de salud y posibilidades de desplazamiento, estos territorios seguirán vivos. Cuando estaba al frente del Instituto de la Mujer, gracias a los planes de conciliación, se reabrieron centros de salud agrupados, lo que facilitó precisamente eso.
Aragón es una tierra rica en sol y viento, pero los macroproyectos explotan nuestros recursos, no benefician a la población local y destrozan nuestro paisaje. Debe haber proyectos que generen riqueza. Y, por supuesto, mejorar la conectividad, el transporte, internet…
- Precisamente sobre el transporte, ¿ustedes están a favor del cercanías que conecte Zaragoza con Huesca?
- Hay que repensar el modelo de transporte y cómo están conectados. Por supuesto hace falta más conectividad con Huesca. Pero no sólo eso, también hay que estar muy pendientes del estado de las carreteras, Nosotras trabajamos en un modelo de interconexión entre las diferentes realidades de Zaragoza, Huesca y Teruel y esos pueblos más despoblados.
- Podría decirse que usted es hija del 15-M. ¿Qué queda hoy de ese movimiento 15 años después?
- Yo creo que el 15-M demostró que sí se podía romper el bipartidismo, señalar la corrupción y denunciar que lo que vivíamos no era una crisis, sino una estafa. Posteriormente, el movimiento feminista fue otro vector importante que movilizó a mujeres jóvenes, pero también a una sociedad que entendió que vivíamos en una sociedad machista.
Pero desde que los grandes medios de comunicación han normalizado la difusión de discursos machistas o xenófobos, hemos legitimado esos postulados y la juventud los asume como naturales. Falta una tarea fundamental de señalamiento del machismo. Esto no va de polarización: hay una postura que está dentro de los marcos de los derechos humanos y otra que no.
En todo caso, a la izquierda nos toca hacer autocrítica y pedagogía sobre qué es aquello que defendemos y por qué debemos seguir trabajando para ampliar nuestro derecho democrático. Y adaptarnos a las nuevas formas de lenguaje y sus códigos, para que nuestros mensajes también lleguen a esa gente joven.
