"¡Ya está bien!": así se plantó Yolanda Díaz ante Pedro Sánchez
El PSOE nunca creyó que se atreviera a tanto. Los nervios arreciaron en la Moncloa: "Nos jugábamos nuestro crédito político".

"No podíamos no hacer nada. Nos jugábamos nuestro crédito político". Yolanda Díaz se plantó el viernes ante Pedro Sánchez protagonizando un nuevo hito en la historia del Gobierno de coalición. El presidente convocó a sus ministros a un Consejo extraordinario para aprobar el primer paquete de medidas anticrisis por la guerra de Irán. Estaba previsto que comenzara a las 9:30 de la mañana. Pero la vicepresidenta y el resto de los ministros de Sumar se negaron a iniciar la reunión. "¡Ya está bien!", exclamó Díaz.
El PSOE nunca creyó que se atreviera a tanto. El presidente minusvaloró su pulso y dio por descontado que, al final, acabaría cediendo, como ha ocurrido en otras ocasiones. "Solo se llevará al Consejo lo que tenga consenso", expusieron el jueves por la noche fuentes de la Moncloa, tal y como publicó El HuffPost. Y PNV y Junts habían puesto reparos a las medidas en materia de vivienda que planteaba Sumar. "Tendrán que esperar a más adelante", zanjaban.
La vicepresidenta ya tuvo que retractarse antes, por la vía de los hechos, cuando lanzó un ultimátum por la corrupción o por la falta de Presupuestos. Entonces, no pasó nada y ella aguantó en el Gobierno junto al resto de sus ministros. No podía volver a ocurrir, según los suyos. Ella era "muy consciente" que otro paso atrás sería letal para su credibilidad. "Creían que se iba a rendir, pero no".
El Ejecutivo de coalición sigue intacto, pero para Díaz lo ocurrido el viernes es un éxito para los suyos. "Lo conseguimos. No pueden seguir infravalorándonos", arguyeron en su equipo. Primero, obligó a retrasar el Consejo de Ministros, durante dos horas. "Tenemos que lograr una solución", emplazó al presidente. Se reunieron a solas y el presidente consiguió que se reanudara la reunión del gabinete. Ya con el Consejo en marcha, se anunció la fumata blanca.
En concreto, Díaz logró de Sánchez que se aprobaran dos reales decretos. El PSOE tenía previsto solo uno y, en el segundo, fue la prórroga de los alquileres. La vicepresidenta y los suyos también lucharon para incluir un mecanismo que evite márgenes injustificados para las grandes empresas. "Victoria", sacaron pecho. Y Sánchez pudo comparecer en rueda de prensa, con todos los medios de comunicación dando cuenta del enfrentamiento más importante que el Gobierno ha vivido de puertas para adentro.
No hay que olvidar la situación interna que atraviesa Sumar. Díaz ya se ha apeado de la carrera por ser la próxima cabeza de cartel del movimiento en las elecciones generales y, en paralelo, Irene Montero y Gabriel Rufián anunciaron un acto juntos, provocando un aluvión de especulaciones. "La ciudadanía tenía que comprobar que sirve que estemos en el Gobierno. Que damos la batalla y que también las ganamos", según las fuentes consultadas. Además, precisaron, ahora Díaz se siente "más liberada" para mantener la presión. "Se pensaban que como juego otro papel no iba a pelear", dicen en su entorno.
El veredicto final lo tendrá el Congreso de los Diputados. Hasta bien entrada la noche del jueves, Félix Bolaños, el hombre fuerte de Sánchez en Moncloa, estuvo al habla con sus socios parlamentarios. También llamó a Ester Muñoz del PP, aunque fue una mera llamada de cortesía. "No negoció nada. Simplemente nos pidieron el apoyo", desvelan fuentes populares. La prioridad de Bolaños, al habla con María Jesús Montero, era clara: "Mantener el apoyo de PNV y Junts". Y ese respaldo se mantiene para las medidas que llevan el sello socialista.
El Partido Popular dijo disfrutar "con el espectáculo" y "la desesperación" de Sánchez. "Ya no controla ni su Gobierno, hasta Yolanda le dobla el brazo", afirmaron desde el entorno de Alberto Núñez Feijóo. "Un gobierno en llamas", en palabras de Miguel Tellado. Sobre su sentido del voto, el "no" al decreto de vivienda es un hecho, aunque Génova aún no aclara qué hará con el relato al de la bajada de impuestos. No parecían descontentos: "Nos copian, bienvenidos a la fachosfera".
