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24/11/2015 07:12 CET | Actualizado 23/11/2016 11:12 CET

De olitas, a olas potentes

faro temporalSe ha hablado de los problemas que tendremos por el aumento del nivel del mar, y cómo afectará a las regiones costeras de todo el globo, pero se ha obviado la acción del oleaje y sus consecuencias. Las olas modelan la línea de costa en todas las latitudes, dando forma a bahías, golfos y cabos.

EFE

El omnipresente cambio climático está modificando los océanos y mares de todo el mundo en las últimas décadas. Los efectos que más se están estudiando son la acidificación de los océanos y el calentamiento global de las aguas, pero existen otros que han recibido poca atención. Hay uno que ha pasado desapercibido durante estos años, y son las olas.

Se ha hablado multitud de veces de los problemas que tendremos que afrontar por el aumento del nivel del mar, y cómo afectará a las regiones costeras de todo el mundo, pero en muchas ocasiones se ha obviado la acción del oleaje y sus consecuencias.

Las olas modelan la línea de costa en todas las latitudes, dando forma a bahías, golfos y cabos. En los últimos años, existía información dispersa proveniente de boyas oceanográficas, satélites, e incluso de barcos, a partir de la cual se intuía que había incrementado la altura de las olas.

En un estudio publicado este año se ha utilizado una base de datos de olas de 60 años, desde 1948 a 2008, y se han encontrado variaciones en el patrón de las olas según la región geográfica.

Por ejemplo, estos autores han observado que la fuerza de las olas ha incrementado de forma notoria en todo el Hemisferio Sur, en las costas de Sudamérica, Oceanía y África. Y sin embargo, se mantiene constante o disminuye ligeramente en las costas europeas y costa oeste de EEUU.

Las implicaciones de estos resultados son muy importantes porque, en muchas zonas, aumentarán la erosión y las inundaciones, y la mayoría de las estructuras costeras están diseñadas para una fuerza de ola determinada.

Por tanto, no son buenas noticias para muchas poblaciones costeras, que tendrán que aumentar su protección frente a los embates de las olas e incluso, a largo plazo, plantearse su ordenación litoral.

Hay que aprovechar la oportunidad que nos brindan las series temporales de datos, como la de olas, para poder anticiparnos a condiciones futuras.

Sería aconsejable que los responsables de tomar decisiones en el litoral consultaran a expertos y desarrollaran planes de ordenación de larga duración. La mentalidad cortoplacista imperante de los últimos años no será la solución para los problemas que acontecerán en las próximas décadas.