Álex Trías, jubilado de 41 años: "Ahorramos unos 4.300 euros al mes solo por vivir en el extranjero"
“Seguimos la misma estrategia que cuando trabajábamos”, asegura.

Dejar un puesto bien pagado, con estabilidad y prestigio, no suele entrar en los planes de la mayoría. Menos aun cuando implica renunciar a un sueldo de seis cifras y a una carrera construida durante décadas. Sin embargo, hay quienes deciden romper con ese guion y redefinir por completo su idea de éxito. Es el caso de Álex Trías, que cambió los despachos por una jubilación temprana y una vida con menos gastos y menos estrés.
Hoy, a sus 55 años, vive jubilado en Portugal con su mujer y asegura que retirarse a los 41 de los despachos de Washington D.C. fue una de las mejores decisiones de su vida. Álex, que llegó a trabajar en grandes firmas, recuerda que la crisis financiera de 2008 marcó un punto de inflexión en su trayectoria profesional y personal. Aquello le empujó a replantearse la seguridad de un puesto “estable” y a contemplar la jubilación anticipada como una posibilidad real.
“Pensé que estaba preparado financieramente, pero emocionalmente no tanto. Tras décadas trabajando, mi mayor miedo fue pensar cómo llenar una cantidad inmensa de tiempo sin estructura”, explicó en una entrevista con CNBC. La pareja decidió mudarse a Lisboa, una ciudad que les ofreció un ritmo de vida más tranquilo, gastronomía y una comunidad acogedora, pese a empezar sin conocer el idioma ni a nadie en el país.
Un ahorro significativo
Más allá del cambio en el estilo de vida, Álex explica que el traslado permitió también simplificar gastos y disfrutar de un día a día con menos fricción financiera. “En total, estimamos que ahorramos unos 4.300 euros al mes solo por vivir en el extranjero. Seguimos la misma estrategia que cuando trabajábamos: vivir por debajo de nuestras posibilidades, reinvertir la diferencia y dejar que el interés compuesto haga su trabajo”, asegura.
Al reducir de forma significativa gastos como los impuestos, los seguros médicos y la vivienda, Álex y su esposa consiguieron no solo sostener su nivel de vida, sino también seguir haciendo crecer su patrimonio sin la necesidad de un salario mensual. No obstante, el dinero no fue lo más importante, ya que en su nueva vida la pareja se enfrentó a un nuevo reto: mantenerse activa y encontrar un propósito más allá del trabajo.
Para él y su pareja, encontrar nuevas actividades fue clave para dar sentido a la etapa. “Mi esposa hace voluntariado, toma clases de cerámica y holandés, y practica deportes. Yo escribo, asesoro sobre jubilación y colaboro con una organización local”, detalla el jubilado. De este modo, ambos lograron construir una rutina con estructura propia en la que el aprendizaje, la implicación social y el desarrollo personal sustituyen al trabajo tradicional como eje de sus días.
El caso de Álex Trías contrasta con una realidad cada vez más extendida: la prolongación de la vida laboral. En España, la jubilación efectiva ronda ya los 66 años y medio y la normativa empuja ese límite hasta los 67 en los próximos años. Frente a ese escenario, retirarse poco después de los 40 continúa siendo algo excepcional, pero su experiencia sirve como ejemplo de que una planificación rigurosa, decisiones valientes y una visión flexible del trabajo pueden abrir la puerta a una etapa vital diferente.
