Andrés Soto (52), agricultor, de cultivar 5 a 100 hectáreas: "Si tienes ganas de trabajar y de echar horas, se puede vivir bien o muy bien de la agricultura"
Este fin de semana recibirá un premio por su larga trayectoria y gran evolución al frente de sus cultivos.
El agricultor ilicitano Andrés Soto Bernad será distinguido este sábado con el Premio Agricultor del Año 2025 que concede Asaja Elche. El galardón se entregará durante la tradicional Nit del Camp d’Elx, un encuentro anual que reúne a profesionales del sector primario, representantes de comunidades de regantes, empresas agroalimentarias y responsables políticos del municipio.
La organización agraria ha decidido reconocer su trayectoria por una carrera marcada por el crecimiento constante de su explotación y por su compromiso con la actividad agrícola. Según destaca Asaja, el premio pone en valor "su esfuerzo, su nivel de exigencia y su capacidad de superación", cualidades que han definido más de dos décadas dedicadas al campo.
Un cambio de vida que empezó en 2002
Andrés Soto, de 52 años y natural de la pedanía ilicitana de Matola, creció en una familia estrechamente ligada al campo, lo que le permitió conocer de primera mano el trabajo diario de la explotación familiar.
Sin embargo, su dedicación profesional a la agricultura no comenzó hasta bastante más tarde. "Veía que mis padres, trabajando duro, siempre iban sacando adelante las cosechas y creciendo poco a poco", recuerda en declaraciones a Información. Aquella experiencia le convenció de que el campo podía ofrecer oportunidades si se afrontaba con esfuerzo y constancia.
Empezó con 5 hectáreas y ahora tiene 100
Los comienzos fueron modestos. Soto empezó gestionando apenas cinco hectáreas de cultivo, una superficie que con el paso del tiempo fue ampliando gracias a nuevas parcelas y a la expansión progresiva de su actividad.
En menos de 15 años su explotación alcanzó cerca de cien hectáreas repartidas por distintas zonas agrícolas del entorno ilicitano, como Derramador, Puçol, Algoda, Alzabares o incluso el término municipal de Crevillente.
En la actualidad su producción combina varios cultivos de temporada. Durante el invierno dedica alrededor de 45 hectáreas al brócoli, seis a la coliflor y otras dos a la alcachofa. A esta producción hortícola se suma una importante superficie de granado. En total, 25 hectáreas están destinadas a diferentes variedades de esta fruta.
Los obstáculos del camino
El crecimiento de su explotación no ha estado exento de dificultades. Como ocurre en muchas actividades agrícolas, los resultados dependen de factores que a menudo escapan al control del agricultor.
Soto recuerda especialmente los primeros años como una etapa complicada: muchos altibajos y muchas pérdidas de cosechas, impagos, etc. Por ello, quienes conocen de primera mano el sector y lo conocen a él destacan su dedicación y su carácter perfeccionista, claves para consolidar su proyecto.
Rentabilidad y planificación
Para el agricultor ilicitano, la agricultura sigue siendo una actividad viable si se afronta con compromiso. "Si tienes ganas de trabajar y de echar horas, se puede vivir bien o incluso muy bien de la agricultura", afirma. En su opinión, uno de los elementos más importantes para garantizar la estabilidad económica de las explotaciones es la planificación de la venta de la producción.
Por eso defiende la llamada agricultura por contrato, un modelo en el que el agricultor acuerda previamente con el comprador tanto el volumen como el precio de la cosecha. Este sistema, explica, permite reducir la incertidumbre en un sector que suele verse afectado por las fluctuaciones del mercado.
Además, anima a los jóvenes que se plantean trabajar en el campo a hacerlo con determinación y profesionalidad. Considera que el sector primario todavía ofrece oportunidades, siempre que se afronte con constancia y preparación.
El agua, una preocupación constante
Uno de los temas que más inquieta a Soto es la disponibilidad de agua, un recurso fundamental para la agricultura en el Camp d’Elx. "El agua es vida", resume con claridad. "Significa poder trabajar o no".
El agricultor muestra especial preocupación por la situación del trasvase Tajo-Segura, una infraestructura clave para el regadío en el sureste español. Desde su punto de vista, la gestión actual del recurso hídrico genera situaciones difíciles de comprender.
"No entiendo que se deje perder agua en el mar cuando aquí la necesitamos para poder subsistir", señala. Consciente de la fragilidad hídrica de la zona, ha tomado medidas para asegurar el riego de sus cultivos. Entre ellas, la construcción de una balsa de almacenamiento en su plantación de granados, pensada para afrontar posibles periodos de sequía.
Defensa del campo español
Soto también ha participado en diferentes movilizaciones del sector agrícola en los últimos años. Una de ellas fue la tractorada convocada por Asaja Alicante el pasado 29 de enero en protesta contra el acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur.
Su postura es clara: los agricultores europeos deben competir en igualdad de condiciones con los productos importados. "Tenemos que hacernos oír", afirma. "No pueden entrar productos de fuera con menos exigencias que las que tenemos nosotros. Así es muy difícil competir".