Benjamin Franklin, científico y uno de los padres fundadores de EEUU: "No hay nada tan cierto en el mundo como la muerte y los impuestos"
Fue también un más que destacado inventor y escritor.
Todo aquel que viva o haya estado en Estados Unidos ha visto su rostro varias veces al día. Pero Benjamin Franklin es mucho más que la cara visible de los billetes de 100 dólares. El que fue uno de los padres fundadores del gigante americano fue político, además de inventor, escritor y diplomático. Durante su vida, fue una figura clave en la independencia de la nación, pero también en el avance de la ciencia moderna con sus descubrimientos fundamentales.
Nació en 1706 en Boston, en el seno de una familia que había emigrado desde Ecton, Inglaterra. Fue el decimoquinto de diecisiete hijos y, desde muy joven, supo lo que era el trabajo duro. A los 12 años ya fue aprendiz de la imprenta de su hermano James, donde nació su amor por la escritura.
No obstante, deseoso de escapar del control de este pariente, a los 17 años puso rumbo a Nueva York, ciudad que finalmente cambió por Filadelfia después de que se lo propusieran. Los siguientes años trabajó en el mundo de las imprentas, al mismo tiempo que cultivaba conocimientos sobre la Ilustración. Su pasión por la lectura hizo que despertara pronto su vocación por el periodismo.
Un perfil polifacético
Sus obras dejaban ver un espíritu educador, donde quería transmitir esa tolerancia y jovialidad que le caracterizaban. Tanto es así que se ganó un gran prestigio en Filadelfia en su faceta como periodista, lo que le llevó a ser líder político y representante en la asamblea de la colonia.
Pero sus ansias por saber y probar cosas nuevas no conocían límites. En tiempos de la Ilustración, en los que los fenómenos naturales acaparaban la atención de los genios y sabios, Benjamin Franklin experimentó con la electricidad, introduciendo el concepto de "fluido eléctrico". No obstante, entre sus inventos, destacan el pararrayos, los anteojos bifocales y la estufa de leña.
En el ámbito político, fue uno de los principales redactores de la Declaración de Independencia de Estados Unidos de 1776, a la vez que desempeñó un importante papel como diplomático en Francia. Todo ello propició la firma del Tratado de París en 1783, donde se reconoció la independencia estadounidense.
Durante sus últimos años, fue una figura sobresaliente del simbolismo republicano. También iba dejando píldoras de esa razón ilustrada que formaba parte de su ADN. Su sabiduría y experiencia en pro de la libertad y la cooperación conforman un legado para el mundo, al que se suman sus frases célebres. Dejamos una breve recopilación:
- "El que se enorgullece de sus conocimientos es como si estuviera ciego en plena luz".
- "No hay nada tan cierto en el mundo como la muerte y los impuestos".
- "Invertir en conocimientos produce siempre los mejores beneficios".
- "No hay inversión más rentable que la del conocimiento".
- “La felicidad no se produce por grandes golpes de fortuna, que ocurren raras veces, sino por pequeñas ventajas que ocurren todos los días".
- "Aquel que se ama a sí mismo no tiene rival ninguno".