Benoit, mochilero belga que hace 40 años se decidió quedar en este pueblo de Albacete: "Volví otro año de vacaciones y encontré a mi mujer"
Llegó casi por casualidad y no quiso volver a irse.

España está salpicada de pequeños pueblos que no solo enamoran a quienes nacen en ellos, sino también a viajeros llegados de lejos que, casi sin planearlo, encuentran entre sus calles el lugar donde echar raíces. Rincones de piedra y silencio que atrapan a turistas y aventureros por igual, donde el tiempo parece discurrir a otro ritmo y que, en ocasiones, convierten una simple parada en el camino en el comienzo de toda una vida.
Eso fue, precisamente, lo que le ocurrió a Benoit, un mochilero belga que llegó por casualidad a un rincón de Albacete y terminó quedándose para siempre. Así resume parte de su vida el artista, nacido en Straimont, que desde finales del siglo XX dejó atrás la ruta de turista para instalarse definitivamente en Letur, un pueblo de la Sierra del Segura. Allí encontró no solo el paisaje que buscaba para inspirarse, sino también un proyecto de vida.
La historia de Benoit ha sido contada en un reportaje de ‘Yo Me Quedo Aquí’, un programa de Castilla-La Mancha Media que trata de revalorizar la vida de los pequeños pueblos contando historias de personas que han dejado la ciudad por mudarse a estos rincones. El protagonista cuenta que después de terminar sus estudios, viajó por toda Europa en bicicleta y llegó hasta este pueblo del sur de España. “Volví otro año de vacaciones, conocí gente y encontré a mi mujer”, asegura, enamorado no solo del lugar, sino también de sus habitantes.
Un artista para el pueblo
Desde muy joven tuvo claro que quería dedicarse al arte, una vocación que le empujó a viajar sin rumbo fijo, recorriendo países y acumulando experiencias en busca de inspiración. En uno de esos trayectos, casi por azar, llegó como mochilero a este pequeño municipio de la Sierra del Segura y lo que comenzó como una etapa más del camino terminó convirtiéndose, hace ya casi 40 años, en el lugar donde decidió detenerse definitivamente.
Hoy tiene en el municipio su propio taller, un espacio creativo desde el que trabaja la madera, modela esculturas y da forma a delicadas acuarelas, muchas de ellas inspiradas en el paisaje que también pinta al aire libre. Su obra, cargada de sensibilidad y arraigada al entorno, le ha hecho ganar reconocimiento en la comarca y le ha llevado a implicarse en proyectos locales, como la restauración de las puertas de madera del casco histórico.
Su presencia en escaparates solidarios y exposiciones colectivas lo sitúan como uno de los artesanos vinculados a la actividad cultural de la provincia, donde su nombre ya forma parte del paisaje creativo y del tejido artístico que mantiene vivo el pulso cultural del entorno rural. Hoy, su taller es un punto de referencia para visitantes y locales que buscan ver de cerca la fusión de oficio y paisaje que propone su obra.
Letur, declarado Conjunto Histórico-Artístico por su trazado medieval, vive en los últimos años un repunte de actividades culturales que han coincidido con grandes hitos patrimoniales como el estreno del órgano parroquial, inaugurado y arropado por las administraciones regionales en 2025. Ese dinamismo cultural es el mismo que ha hecho de la presencia de artistas residentes, como Benoit, una pieza importante del relato del pueblo.