Carlos A. Tejón, consultor: "El problema no es que falte trabajo, es que trabajar apenas da para sobrevivir o para hacer una vida"
“Si trabajar no te permite vivir mejor, ¿para qué trabajas?”, se pregunta.
Durante años se repitió como una especie de consigna optimista que el trabajo era el camino hacia una vida mejor. Pero cada vez más personas sienten que la vida se ha ido estrechando alrededor del trabajo, como si todo girara únicamente en torno a llegar a fin de mes. En ese cambio de percepción se instala un malestar que gira alrededor de la sensación de estar viviendo para trabajar, y no trabajando para vivir.
En ese contexto se enmarca el mensaje del consultor Carlos A. Tejón, que ha viralizado en redes sociales una reflexión directa sobre el mercado laboral actual. A través de un vídeo en TikTok, plantea una idea que conecta con ese malestar creciente: la existencia de empleo no garantiza, por sí sola, una vida digna o autónoma, sino que en muchos casos apenas permite cubrir lo básico para llegar a fin de mes.
“¿Sabías que en el último año tres millones de personas han dejado su empleo voluntariamente en España?”, así inicia Carlos su reflexión, situando el foco en un fenómeno que, según él, no puede entenderse solo como una cuestión de elección individual. A partir de ahí, el consultor conecta esa cifra con una realidad más cotidiana: la dificultad para independizarse, ahorrar o planificar a futuro, incluso estando empleado, lo que alimenta una sensación creciente de estancamiento entre quienes trabajan sin ver mejoras reales en su calidad de vida.
Un descontento generalizado
Su diagnóstico enlaza con un mercado laboral que cerró 2025 con 22.463.300 ocupados, un paro del 9,93% y 605.400 empleos más que un año antes, según datos del INE. Además, en 2024 más de 3,18 millones de personas causaron baja voluntaria en sus empresas, una cifra que el propio análisis del SEPE sitúa dentro de una tendencia al alza desde 2014. Sin embargo, estos indicadores de crecimiento conviven con una percepción cada vez más extendida de precariedad y falta de progreso económico real.
Es ahí donde Carlos basa su discurso, insistiendo en que la clave no está en la cantidad de empleo disponible, sino en su capacidad para sostener proyectos de vida. “El problema no es que falte trabajo, porque trabajo hay. El problema es que trabajar apenas da para sobrevivir y mucho menos para hacer una vida”, sostiene, apuntando a una brecha cada vez más visible entre las estadísticas y la experiencia cotidiana de muchos trabajadores.
Un malestar que aparece reflejado en cifras de 2025 del INE que señalan que un 9,1% de la población llega a fin de mes con “mucha dificultad” y que el riesgo de pobreza o exclusión social se situó en el 25,8% en 2024. “Porque entonces, si trabajar no te permite vivir mejor, ¿para qué trabajas?”, concluye Carlos, dejando una pregunta abierta que resume el debate actual sobre el sentido del trabajo y la dificultad de vivir con lo que se gana.