Sylvie, 80 años, premiada como una de las mejores enfermeras del mundo: "No está mal para una vieja pájara"
Trabaja 50 horas semanales, entrena cada mañana y fue reconocida entre 78.000 profesionales de 202 países: la historia de una vocación tardía que rompe todos los tópicos.

A sus 80 años, Sylvie Hampton no solo sigue trabajando a jornada completa, sino que además lo hace con la misma energía -o más- que muchos profesionales décadas más jóvenes. Su historia ha dado la vuelta al mundo después de que en 2024 fuera reconocida como una de las diez mejores enfermeras del planeta entre más de 78.000 candidatas de 202 países. Y su reacción no pudo ser más directa: "No está mal para una vieja pájara".
Lejos de pensar en la jubilación, su rutina empieza incluso antes de que muchos se despierten. El día en el que concedió una entrevista a la BBC, ya llevaba una hora en el gimnasio a las 7:40 de la mañana. Después, una jornada laboral que ronda las 50 horas semanales. "Me encanta lo que hago", resume.
Una vocación que llegó tarde… pero con más fuerza
La historia de Sylvie no es la de una carrera lineal. Durante años quiso ser enfermera, pero no tuvo la oportunidad. No fue hasta los 40 cuando decidió dar el paso, mientras trabajaba de noche como asistente sanitaria en un hospital.
Entró a estudiar con compañeros que, en muchos casos, le sacaban veinte años. Pero lejos de ser un obstáculo, aquello se convirtió en su mayor ventaja. "Cuando tienes 40, sabes que tienes que hacerlo bien. No puedes fallar", explicaba. Y lo hizo: completó sus estudios, continuó formándose y acabó especializándose en el cuidado de heridas complejas.
De estudiante a referente internacional
Con el tiempo, Sylvie Hampton no solo consolidó su carrera, sino que fue un paso más allá. En la cincuentena decidió crear su propio negocio de consultoría en cuidado de heridas, un campo altamente especializado dentro de la enfermería.
Hoy combina esa actividad con su papel como perito en tribunales, colaborando con la policía en casos de homicidio involuntario y trabajando con forenses, además de atender a pacientes privados. Una trayectoria que culminó con el reconocimiento internacional que la situó entre las mejores del mundo.
"Si amas lo que haces, no trabajas ni un día"
Pese a la intensidad de su agenda, Sylvie insiste en que no siente que esté trabajando en el sentido tradicional. "Dicen que si amas lo que haces, no trabajas ni un solo día en tu vida. Así es como me siento", asegura.
Su historia desmonta varios tópicos a la vez: el de la edad como límite, el de las segundas oportunidades y el de la vocación tardía. Porque, en su caso, empezar más tarde no fue un freno, sino el impulso que necesitaba para comprometerse aún más con su profesión.
Un ejemplo que rompe esquemas
En un momento en el que el debate sobre la edad laboral está más presente que nunca, el caso de Sylvie Hampton ofrece una perspectiva distinta. No habla de prolongar la vida laboral por obligación, sino por pasión.
Y quizá por eso su frase final resume mejor que cualquier dato su historia: "He disfrutado cada minuto".
