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Charlotte (30), niñera de ricos y famosos en Hollywood, ganaba 7.500 euros al mes: "Tenía prohibido abrazar a los niños cuando lloraban"

Charlotte (30), niñera de ricos y famosos en Hollywood, ganaba 7.500 euros al mes: "Tenía prohibido abrazar a los niños cuando lloraban"

Relata algunos aspectos muy llamativos de su etapa viviendo Hollywood desde dentro: cómo eran las superestrellas, cómo le decían que tenía que tratar a sus hijos, y cómo se comportaban en las distancias cortas algunos de los mayores ídolos del mundo del cine.

Hollywood, California
Hollywood, CaliforniaGetty Images

Durante años, Charlotte vivió una vida que parecía sacada de una película: casas de lujo, jets privados y vecinos famosos. Sin embargo, detrás de ese escaparate exclusivo se escondía una realidad llena de reglas estrictas, renuncias personales y situaciones tan sorprendentes como desconcertantes. Su experiencia como niñera en hogares de multimillonarios —incluidas celebridades de Hollywood— le reportaba hasta 7.500 euros mensuales, pero el dinero no era lo más llamativo de su trabajo.

"Ganaba esa cantidad con todos los gastos cubiertos", explica. Alojamiento, coche con tarjeta de gasolina e incluso acceso a una tarjeta para gastos relacionados con los niños formaban parte del paquete. En muchos casos, también contaba con su propio apartamento dentro de la propiedad familiar. Pero el lujo tenía un precio: su vida personal quedaba en suspenso.

Un trabajo exclusivo… y exigente

Acceder a ese círculo no fue casualidad. Charlotte diseñó un plan para entrar en el competitivo mundo de las niñeras de élite. Su camino incluyó la formación como maestra de educación infantil, la experiencia como au pair en el extranjero o el dominio de tres idiomas o registro en agencias internacionales especializadas.

Una vez dentro del proceso, el filtro era exhaustivo. Las agencias analizaban desde antecedentes penales hasta hábitos personales. Incluso llegó a descubrir que un detective la vigilaba durante su periodo de prueba para comprobar su fiabilidad fuera del trabajo.

El empleo no tenía horarios estándar:

  • Algunas familias requerían solo unas horas al día
  • Otras exigían disponibilidad total durante semanas
  • En ciertos casos, trabajaba un mes completo sin descanso

La consecuencia más habitual era la soledad. Lejos de casa, se perdía cumpleaños, celebraciones y cualquier posibilidad de construir una relación estable.

Normas insólitas en casas de lujo

Aunque el entorno parecía privilegiado, las condiciones podían resultar rígidas. Entre las normas más sorprendentes se encontraban las vestimenta neutra y discreta, sin maquillaje ni perfume, la prohibición de mostrar afecto a los niños o las estricciones sobre música o alimentación.

Charlotte recuerda que en varias ocasiones tenía prohibido abrazar a los pequeños si lloraban. Consolarlos emocionalmente era considerado un derecho exclusivo de los padres, aunque estos estuvieran ausentes durante semanas.

También existían reglas destinadas a evitar cualquier "ambiente negativo":

  • Los niños no debían llorar
  • Había que distraerlos inmediatamente
  • Se les concedía cualquier capricho para evitar frustraciones

Esto derivaba en habitaciones llenas de juguetes sin usar y rutinas estrictas que poco tenían que ver con la vida cotidiana de la mayoría de los niños.

Seguridad extrema y vidas blindadas

El nivel de protección en algunas familias era comparable al de jefes de Estado. Charlotte trabajó en hogares donde había:

  • Hasta seis niñeras para dos niños
  • Equipos de seguridad permanentes
  • Helicópteros listos para despegar

El miedo a secuestros o paparazzi marcaba el día a día. En una de las casas donde trabajó había más de 60 empleados, incluyendo personal dedicado exclusivamente a cocinar para el servicio.

El contacto con la realidad exterior estaba cuidadosamente controlado. En una ocasión, fue reprendida por comentar que otros niños en el mundo tenían menos comida. Para algunos padres, proteger a sus hijos significaba aislarlos por completo.

Hollywood desde dentro

Su trayectoria la llevó finalmente a Malibú, donde vivió rodeada de celebridades. Entre sus vecinos estaban figuras como Leonardo DiCaprio, Paris Hilton o Christina Aguilera. En su entorno profesional también coincidió ocasionalmente con rostros conocidos como Morgan Freeman o Courteney Cox.

Sin embargo, la cercanía física no implicaba relación personal. La seguridad y la discreción eran absolutas. Las niñeras firmaban acuerdos de confidencialidad de por vida y cualquier incumplimiento podía suponer el despido inmediato. Charlotte llegó a perder un trabajo por una simple foto del atardecer tomada desde su habitación.

Del silencio al libro

Tras ocho años trabajando para siete familias y cuidando a 17 niños, decidió dar un giro a su vida. Hoy dirige su propia agencia y una academia para formar futuras niñeras internacionales.

Su experiencia, explica, demuestra que el trabajo va mucho más allá del cuidado infantil, y destaca algunos aspectos clave como la gestión emocional, la resolución de crisis o la organización logística, entre otras. Sin embargo, apunta que detrás del glamour, hay sacrificio. Y aunque los sueldos puedan parecer desorbitados, el coste personal también lo es.