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Científicos descubren cómo convertir plástico en vinagre usando solo luz solar

Científicos descubren cómo convertir plástico en vinagre usando solo luz solar

Los investigadores han descubierto un método que emula al proceso de la naturaleza y puede suponer un avance importantísimo en esta materia.

Un vertedero lleno de plásticos
Un vertedero lleno de plásticosGetty Images

Un equipo científico ha logrado un avance que podría cambiar la forma en que afrontamos uno de los mayores problemas ambientales del planeta: la acumulación de plásticos. Investigadores de la Universidad de Waterloo han desarrollado un sistema capaz de transformar residuos plásticos en ácido acético —el componente esencial del vinagre— utilizando únicamente luz solar.

Este hallazgo abre la puerta a una nueva estrategia contra la contaminación basada en la fotocatálisis, un proceso que aprovecha la energía de la luz para desencadenar reacciones químicas. Lo más interesante es que no solo elimina desechos, sino que los convierte en una sustancia con valor industrial.

El objetivo del equipo era claro: encontrar una forma de dar utilidad a los microplásticos, uno de los contaminantes más difíciles de eliminar, mediante un método sostenible inspirado en procesos naturales.

Un proceso que imita a la naturaleza

La clave del descubrimiento reside en un sistema de fotocatálisis en cascada con inspiración biológica. Para lograrlo, los investigadores diseñaron un material especial compuesto por átomos de hierro integrados en nitruro de carbono.

Este mecanismo funciona de forma similar a ciertos hongos que descomponen materia orgánica mediante enzimas.

Cuando este material se expone a la luz solar:

  • Se activan reacciones químicas sucesivas
  • Los polímeros del plástico comienzan a degradarse
  • El resultado final es ácido acético

Todo ello ocurre en agua, lo que convierte esta tecnología en una herramienta especialmente útil para combatir la contaminación en ríos, mares y lagos.

De residuo problemático a producto útil

Los microplásticos han sido detectados prácticamente en todos los ecosistemas del planeta. Están presentes en océanos, suelos, el aire e incluso en el cuerpo humano. Su persistencia supone un riesgo creciente para la biodiversidad y la salud.

El nuevo método permite actuar directamente sobre ellos porque descompone el plástico a nivel molecular, evitando que se acumulen.

Además, el sistema ha demostrado ser eficaz con los materiales más comunes en los residuos cotidianos como PVC, polipropileno (PP), polietileno (PE) o PET. Incluso funciona cuando estos plásticos están mezclados, una situación habitual en los desechos reales.

Una alternativa a quemar plástico

Actualmente, gran parte de los residuos plásticos termina en vertederos o es incinerada, un proceso que genera emisiones contaminantes.

Este nuevo enfoque ofrece una vía distinta:

  • Reduce residuos sin liberar CO₂ adicional
  • Aprovecha una fuente de energía gratuita: el sol
  • Genera un producto con aplicaciones industriales

El ácido acético obtenido puede utilizarse en Industria alimentaria, fabricación química y aplicaciones energéticas. Esto convierte al sistema en una opción de "supraciclaje", es decir, transformar desechos en productos de mayor valor.

Impacto económico y ambiental

Más allá del beneficio ecológico, los investigadores señalan que el potencial económico también es significativo.

El proceso podría reducir costes asociados al tratamiento de residuos, crear nuevas cadenas de valor industrial o impulsar modelos de economía circular, entre otras. Además, al actuar directamente sobre los microplásticos en el agua, podría ayudar a frenar su expansión antes de que entren en las cadenas alimentarias.

Aún en fase de laboratorio, pero prometedor

Aunque la tecnología todavía no se ha escalado a nivel industrial, los científicos consideran que podría adaptarse en el futuro para:

  • Sistemas de reciclaje impulsados por energía solar
  • Procesos de limpieza ambiental
  • Nuevas soluciones de gestión de residuos

Con mejoras en el diseño de materiales y en los métodos de fabricación, este sistema podría convertirse en una herramienta clave para transformar la contaminación plástica en recursos útiles. En otras palabras: convertir basura en algo tan cotidiano —y valioso— como el vinagre podría dejar de ser ciencia ficción.