Confirmado: en China los coches eléctricos se desechan a los 2 o 3 años, no hay mercado de segunda mano y la devaluación llega a Europa
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Confirmado: en China los coches eléctricos se desechan a los 2 o 3 años, no hay mercado de segunda mano y la devaluación llega a Europa

En este país asiático, los compradores jóvenes usan su nuevo vehículo eléctrico durante dos o tres años y luego compran ya un modelo nuevo.

Una exposición para la venta de coches eléctricos en Pekín, China.Getty Images

El vida de los objetos tecnológicos cada vez es menor, y las compañías cuentan con ello, el consumidor cambia de móvil, de televisión, de ordenador... más o menos cada dos años... pero ahora este hábito ha llegado ya en China a los coches eléctricos: se tratan como objetos desechables. Además de esta exigencia de los clientes de querer comprar lo último, la industria automovilística china está exigiendo cambios de modelo extremadamente rápidos, con lo cual la segunda mano ya no tiene cabida. Todo esto está empezando a tener consecuencias entre los clientes de coches eléctricos de países de todo el mundo, según ha publicado Focus.

"Los compradores jóvenes usan su nuevo coche eléctrico durante dos o tres años y luego quieren un modelo nuevo. Pero mientras que en Europa los vehículos se revenden como coches usados o entran en el siguiente ciclo de arrendamiento, en China se retiran del mercado", según la publicación especializada Automobilwoche.

Y es que en China, un coche se considera ya obsoleto después de tres años. Como dice Xing Zhou, experto en el mercado automotriz de la empresa AlixPartners, quien prevé el desarrollo de nuevos modelos de negocio en torno al automóvil desechable, por ejemplo, en el reciclaje. "La tecnología de las baterías se desarrolla más rápido que el sector automotriz", asegura Zhou. Por lo tanto, el modelo de negocio en China se asemeja más al de un teléfono inteligente que al de un automóvil tradicional.

Tras sólo unos años, se está convirtiendo así en residuo electrónico, prácticamente invendible, al menos en su mercado de origen; simplemente porque los clientes prefieren los modelos más nuevos. Incluso reemplazar la batería resulta poco rentable cuando el coche es tan barato de producir en China.China. Además, nunca ha existido un mercado significativo de coches usados en China. "Hace algún tiempo se observaron posibles indicios. Un servicio chino de coches compartidos dio de baja sus vehículos y simplemente los aparcó. Visualmente, los coches aún se veían bien, pero tecnológicamente probablemente estaban obsoletos", según Automobilwoche.

Además, según los expertos, el problema no radica fundamentalmente en la vida útil de las baterías. Si bien pierden capacidad en promedio tras un cierto kilometraje , generalmente duran al menos tanto como un motor de gasolina o diésel. El verdadero problema reside en el ritmo vertiginoso de los cambios en el mercado automovilístico chino y en los avances tecnológicos de las baterías, que hacen que los coches parezcan obsoletos mucho más rápido que los vehículos modernos con motor de combustión.

En diversos países de la UE , como Alemania, y de otras partes del mundo, esto se manifiesta en una importante depreciación de sus vehículos eléctricos chinos. Naciones en las que, sin embargo, los propietarios de automóviles suelen comprometerse con un vehículo a largo plazo. Por ejemplo, la edad promedio de los automóviles alemanes es de 10,6 años. En promedio, un automóvil tarda más de 18 años en ser desguazado. Así que ahora muchos compradores tendrán que pensar en esta nueva situación antes de decidirse a comprar un nuevo coche eléctrico chino.

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Soy redactora en HuffPost España, donde escribo de temas sociales y estilo de vida.

 

Sobre qué temas escribo

Hablo cada semana sobre varios temas en los que nos aporta una nutricionista sus consejos para llevar una vida saludable, sigo los temas de okupaciones en todo el mundo e intento reflejar cómo los problemas y las buenas noticias nos afectan ya de forma global con ejemplos de casos de particulares y poniendo el foco en especial en estudios científicos que demuestren todos los avances que estamos viviendo.

 

Mi trayectoria

Estudié Periodismo en la Universidad Complutense e hice el Máster de Periodismo de la UAM/ELPAÍS, así como el de desarrollo de directivos de PRISA y el IESE. He sido jefa de diversas secciones en EL PAÍS, después, directora de comunicación en diversos organismos, pero, sobre todo, lo que me gusta es escribir. Por eso estoy aquí, para contar historias y buscar temas exclusivos para los lectores. Antes de todo esto, mi especialidad fue durante años la educación. Soy madrileña, de padre catalán y abuelos vascos y de las dos castillas, por lo que me siento de toda España y no entiendo tanta confrontación. Y, sobre todo, me considero muy europea. He recibido el Premio de Periodismo de la Fundación Conocimiento y Desarrollo, así como el Premio de Periodismo Educativo Esteban Barcia. He escrito un par de libros sobre El papel de los padres en el éxito escolar de los hijos.

 


 

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