Curazao tiene el récord en ser el territorio más pequeño que jamás se ha clasificado para un Mundial: "El fútbol nos ha puesto en el mapa”
Altos miembros del gobierno del país creen que podría ser un buen momento para darle un espaldarazo a la economía de la nación y aprovechar la visibilidad que le otorga ahora el Mundial a Curazao.
La histórica clasificación de Curazao para un Mundial no solo ha tenido impacto en lo deportivo. En una entrevista reciente, su primer ministro, Gilmar Pisas, dejó claro que el país espera que este hito se traduzca en algo mucho más tangible: turismo, inversión y visibilidad internacional para una isla que, hasta ahora, vivía en gran medida fuera del foco global.
"El fútbol nos ha puesto en el mapa", resumió el dirigente, convencido de que la presencia en el torneo de 2026 actuará como un escaparate sin precedentes. Con apenas 160.000 habitantes, Curazao se convierte en el territorio más pequeño que logra clasificarse para una Copa del Mundo, un logro que, según su Gobierno, puede marcar un antes y un después.
El efecto Mundial, más allá del deporte
En la entrevista, Pisas insiste en que el impacto ya se está empezando a notar. El turismo —que representa entre el 35% y el 40% de la economía local— ha crecido un 13% en el primer trimestre del año, una cifra que el Ejecutivo vincula, al menos en parte, a la creciente atención internacional.
La lógica es sencilla: la exposición mediática despierta curiosidad. "La gente querrá saber de dónde vienen estos jugadores, cómo es el país", apunta el primer ministro. Y eso, en una economía tan dependiente del visitante extranjero, puede traducirse en ingresos directos.
En 2025, la isla recibió alrededor de 1,5 millones de turistas. El reto ahora, reconoce Pisas, es estar preparada para un posible aumento de esa cifra. "Tenemos que organizarnos mejor internamente", admite, dejando entrever que el éxito deportivo ha llegado antes de que el país termine de ajustar su estructura para aprovecharlo.
Un modelo económico en transición
Más allá del turismo, Curazao intenta redefinir sus pilares económicos. Durante décadas, uno de los motores fue la refinería de Isla, una instalación capaz de procesar cientos de miles de barriles diarios y que llevaba años operada por la petrolera estatal venezolana PDVSA. Sin embargo, las sanciones de Estados Unidos contra Venezuela forzaron su cierre hace más de cinco años.
En la entrevista, Pisas se muestra prudente sobre su reapertura. Asegura que no tiene prisa y que, en caso de volver a activarse, será bajo condiciones muy distintas a las del pasado. "No podemos repetir los niveles de contaminación de antes", señala, subrayando que cualquier reactivación deberá cumplir estándares medioambientales más exigentes.
El futuro de la refinería depende, en gran medida, del contexto geopolítico. El primer ministro apunta a una posible mejora en las relaciones entre Washington y Caracas, bajo el liderazgo de Nicolás Maduro, como una ventana de oportunidad. Aun así, reconoce que la infraestructura necesita inversión y tiempo para volver a ser operativa.
Entre el turismo y el juego online
Mientras tanto, el país ha diversificado sus fuentes de ingresos. Uno de los sectores que más ha crecido es el del juego online, gracias a la concesión de licencias a operadores internacionales. Según explica Pisas, esta actividad genera ingresos relevantes para el Estado, aunque expertos señalan que el margen de beneficio podría ser mayor si existiera una fiscalidad más exigente.
Este modelo, junto al turismo, configura un equilibrio económico todavía en construcción. Curazao intenta dejar atrás su imagen de paraíso fiscal y presentarse como un destino fiable y regulado. En la entrevista, el primer ministro rechaza de forma tajante las acusaciones de blanqueo de capitales y defiende que el país está sometido a controles estrictos, especialmente por su relación con entidades financieras estadounidenses.
El desafío social: inmigración y economía informal
Otro de los frentes abiertos es el de la inmigración. La isla acoge a unos 20.000 venezolanos cuya situación administrativa está en proceso de regularización. Según el Gobierno, muchos ya trabajan, pero lo hacen fuera del sistema fiscal, lo que genera tensiones en las cuentas públicas.
Pisas plantea esta regularización como una necesidad económica más que como una medida política. Integrar a estos trabajadores en el sistema permitiría aumentar la recaudación y reducir la economía sumergida, un problema habitual en territorios con alta dependencia del turismo.
Una oportunidad que obliga a cambiar
El mensaje de fondo que deja la entrevista es claro: el éxito futbolístico ha abierto una ventana, pero aprovecharla dependerá de decisiones internas. Curazao tiene ahora una visibilidad inédita, pero también retos estructurales que resolver.
El Mundial no será, por sí solo, una solución mágica. Pero sí puede actuar como catalizador. Como admite el propio Pisas, el país necesita mejorar su organización, diversificar su economía y reforzar su credibilidad internacional.
En ese equilibrio entre oportunidad y desafío se mueve ahora la isla. Porque, más allá del balón, lo que está en juego es su capacidad para transformar un momento histórico en un cambio duradero.