Eduardo Barba, investigador botánico: "La corona de Cristo florece todo el año si la tienes al sur y no la encharcas, aguanta el olvido sin quejarse"
El experto asegura que hay especies que están hechas para convivir con el despiste humano.

No todo el mundo que llena su casa de plantas tiene tiempo o paciencia suficiente para convertirse en un experto en jardinería. Entre el ritmo del día a día, los despistes y esa costumbre tan humana de regar “cuando nos acordamos”, muchas macetas acaban sobreviviendo como pueden. Por eso, encontrar especies que no exijan demasiada atención y que aun así sigan creciendo y floreciendo, se convierte en casi un desafío.
En ese contexto, el botánico Eduardo Barba pone el foco en una especie que, sin grandes exigencias, demuestra que convivir con plantas no tiene por qué ser complicado. Y es que en tiempos de prisas y plantas que no sobreviven ni un mes en casa, el experto asegura que hay especies que están hechas para convivir con el despiste humano, capaces de resistir cierto abandono y seguir creciendo con apenas unos cuidados básicos bien entendidos.
Durante una entrevista en el programa de la SER ‘Hoy por Hoy’, Eduardo Barba destacó la corona de espinas, también conocida como corona de Cristo, como un ejemplo perfecto de resistencia y facilidad, capaz de florecer durante largos periodos sin exigir grandes cuidados. Con mucha luz, riego moderado y un sustrato que drene bien, esta planta demuestra que incluso quienes no son expertos pueden disfrutar de su belleza en casa.
Una gran aliada para principiantes
La corona de espinas pertenece a la familia de las euforbiáceas, un grupo de plantas que incluye a otras conocidas como la flor de Pascua. Su estructura suculenta y su capacidad de almacenar agua la hacen especialmente resistente a condiciones irregulares de cuidado. “La corona de Cristo florece todo el año si la tienes al sur y no la encharcas, aguanta el olvido sin quejarse”, explica Eduardo resumiendo su admirable naturaleza adaptable.
“Es una planta maravillosa”, asegura el experto. Además, la clave de su cuidado es bastante sencilla: luz y mesura. “Mucho sol. Es una adoradora del sol. Cuantas más horas, mejor”, defiende, y subraya que con esos cuidados básicos, sin excesos de agua ni fertilizantes inadecuados, la planta se mantiene saludable y sorprendentemente generosa en flores, incluso en entornos donde a veces se la deja un poco olvidada.
Al tratarse de una suculenta está acostumbrada a sobrevivir con poca agua, por lo que “es importante que no se encharque el sustrato nunca”. Ese carácter casi autosuficiente es lo que convierte a la corona de espinas en una aliada perfecta para principiantes. Según el experto, no pasa nada si no está siempre perfecta, ya que puede perder algo de vigor o estética, pero sigue sale adelante. Y si crece de forma desordenada, tampoco hay que alarmarse. “A veces se vuelve un poco patilarga… bueno, pues la puede recortar sin ningún problema”, aconseja.
