El hijo de Bárcenas, sobre el secuestrador disfrazado de cura con revólver: "Lo mandaron"
Se trata de la declaración judicial de Guillermo Bárcenas, que ha sido desvelada por la 'Cadena SER', acerca del momento en el que Enrique Olivares le amenazó a punta de pistola y encañonó a su madre: "Estaba demasiado orquestado. No puede ser que un tipo de Cuenca de 60 años se plantase en mi casa e hiciese eso".

Es uno de los episodios más sonados y que más se recuerdan de la época de la operación Kitchen, pero no entra dentro de la serie de piezas e investigaciones del proceso destinado a juzgar la supuesta trama parapolicial para la sustracción de información sobre la contabilidad en B del Partido Popular. El mayor frente judicial que todavía cerca al exministro de Interior Jorge Fernández Díaz y a varios ex altos cargos del Gobierno de Mariano Rajoy. Se trata del caso del sexagenario que irrumpió en el domicilio del extesorero de los populares Luis Bárcenas, disfrazado de sacerdote, con amenazas de muerte a punta de pistola y una retención que duró unos 80 minutos.
Este lunes, jornada en la que comienzan a sentarse en el banquillo en la Audiencia Nacional, la Cadena SER ha sacado a la luz una grabación del testimonio de uno de los presentes cuando —el ya fallecido— Enrique Olivares les amenazó de muerte reclamando que les entregase el material sobre la caja B del PP o supuestas pruebas de la implicación de los dirigentes. Se trata de la misma persona que fue maniatado por Olivares, pero logró zafarse para acabar reduciéndole. El hijo de los Bárcenas y conocido cantante del grupo musical Taburete, Guillermo —Willy— Bárcenas.
En su declaración en sede judicial, Guillermo Bárcenas deja claro que cree que todo estaba preparado y que, necesariamente, Olivares debía contar de antemano con información sobre la disposición de las estancias en el domicilio y que no cuadraba que a los dos minutos, cuando según su relato le estaba reduciendo, apareciese el chófer de la familia, Sergio Ríos, que aquel día no le tocaba trabajar porque estaba de libranza.
Guillermo Bárcenas, sobre Olivares: "Lo decía, decía: 'La gente que me manda sabe que está aquí la información'"
En dicha declaración judicial, Guillermo Bárcenas repasa varias cuestiones de cómo transcurrieron los hechos desde que Enrique Olivares llamara a la puerta del domicilio y posteriormente irrumpiese el chófer Sergio Ríos. De nuevo según el relato de Bárcenas, personado como acusación particular en la causa, el sexagenario se valió del disfraz para que su madre, Rosalía Iglesias, accediese a abrirle la puerta a, en teoría, un sacerdote que venía a hablar de una supuesta libertad condicional para el tesorero que en aquel momento estaba en prisión preventiva.
A los 20 minutos de conversación, Enrique Olivares sacó un revólver de un maletín al grito de "se acabó el teatro" y bajo amenazas de muerte maniató con bridas al hijo, a la madre y a la asistenta doméstica allí presente. Cuando encañonó a su progenitora con la pistola reclamando la supuesta información que implicaría al Gobierno de Rajoy, Willy rompió las ataduras y se enzarzó a puñetazo limpio con Olivares, forcejeando en el suelo hasta que irrumpió el chófer familiar. Del que después se demostró que estaba implicando en la supuesta trama parapolicial.
"[Enrique Olivares] lo decía, decía: 'La gente que me manda sabe que está aquí la información'. El conocerse así mi vida, el ir vestido de sacerdote, que sabe que, bueno, pues mi madre es una persona muy religiosa e iba a tener más facilidad para entrar... Creo que estaba todo demasiado orquestado, demasiado planeado y con demasiados detalles que no podía ser que un tipo de Cuenca de 60 años de repente se plantase en mi casa e hiciese eso", expuso Guillermo Bárcenas en su declaración.
No fue lo único que le llamó la atención. "La lógica me dice que tuvo que haber alguien detrás. Cómo sucedió todo, la llegada de este señor, las cosas que nos dijo, cómo conocía mi vida perfectamente, que si volvía de Nueva York, la manera de movernos por la casa", continuó explicando, centrándose en que Olivares no se interesó "ni un momento como preguntaba por dónde es, parecía cómo que se lo sabía, ¿no?, como si tuviese un plano de la casa en su cabeza".
Bárcenas también mostró su sorpresa por la aparición del chófer. "Cuando consigo quitarme las bridas y tirarle al suelo y le pego un par de puñetazos, a los dos minutos aparece Sergio [Ríos], una cosa bastante rara. Me acuerdo de su cara, al doblar el pasillo, cuando estoy yo encima de él [de Olivares], cara de como 'esto ha salido mal'", relata el hijo del extesorero del PP, antes de recrear el momento en que se zafa de las ataduras cuando ve peligrar la vida de su madre.
"La escena final, el como acaba todo es en el despacho de mi padre, en el que este señor [Olivares] encañona a mi madre y, entonces, pues yo en ese momento tengo las manos por detrás, lo veo ya todo muy mal, hago mucha fuerza con las manos, no sé cómo lo hice, se rompen las bridas, me tiro encima, le pego un cabezazo, sale corriendo mi madre por la ventana y empieza a gritar '¡socorro, socorro, socorro!'", explica, para que el juez le indique que Sergio Ríos manifestó que aquella escena fue la que le llevó a subir corriendo a casa.
Bárcenas, en un tono de duda del relato del exchófer, le responde al juez que "ya, pero ese día él libraba, además, creo, eh, tengo entendido, no me acuerdo muy bien, pero me suena...". En ese momento, el magistrado le confirma que tiene razón y aquel día Ríos no tenía que trabajar: "Sí, él libró, libró". Finalmente, Willy expone el motivo de su personación como acusación particular: "Y sobre todo, me persono porque, bueno, se juzgó a una persona que está en la cárcel, pero yo pienso que, bueno, a ese señor le mandaron".
Todo lo que no cuadra y que no fue investigado
Cabe destacar que Enrique Olivares nunca llegó a declarar en la fase de instrucción, a causa de un deterioro físico y mental sobrevenido. Sí fue condenado por el asalto a la vivienda de los Bárcenas, al año siguiente de que se produjesen los hechos, en 2014. Concretamente, le cayeron 22 años de cárcel, pero cuando murió ocho años después, en enero de 2022, lo hizo estando bajo el tercer grado penitenciario.
En este sentido, y según repasa la citada información, existieron una serie de cuestiones que arrojan interrogantes o sombras sobre cómo se instruyó el proceso de la operación Kitchen y los asuntos que entraron o los que quedaron fuera. No fue investigado ninguno de los indicios de relación entre Olivares y algunos de los miembros de la supuesta policía política del Ministerio de Interior del Ejecutivo de Rajoy, una cuestión que no comprenden ni en Anticorrupción ni en las acusaciones particulares.
Enrique Olivares no pudo declarar en la fase de instrucción, pero tampoco se investigó de dónde salían los 250 euros que cada mes entraban en la cuenta de peculio de Olivares estando ya en prisión. Cabe señalar que esta persona era de una "familia sin recursos", con una madre que se había declarado insolvente económicamente. En el proceso que dirige el juez Manuel García Castellón tampoco se averiguó la identidad de funcionarios policiales que visitaron a Olivares en los centros penitenciarios de Valdemoro y Estremera.
Tampoco fue objeto de investigación el hecho de que el último abogado de Olivares era hermano de otro detenido e investigado en la causa de la Kitchen, en este caso vinculado al comisario jubilado José Manuel Villarejo. Uno de sus compañeros de cárcel, Javier Ruiz Cubero, quien vendía sus documentos aprovechando las salidas de permisos penitenciarios.
