Els, abuela de 66 años: "Sólo me dejan ver a mis nietos bajo ciertas condiciones"
Tiene que cumplir una serie de normas si quiere ver a los niños.
Cada familia educa a sus hijos de una forma distinta. Mientras algunos padres optan por normas más flexibles, otros prefieren establecer límites muy claros sobre hábitos como la alimentación, el uso de pantallas o las rutinas diarias. En ese equilibrio entre diferentes formas de criar, no siempre es fácil ponerse de acuerdo, especialmente cuando entran en juego abuelos u otros familiares que también forman parte de la vida de los niños.
Es precisamente en ese punto donde comienza la historia de Els, una abuela de 66 años que asegura que ahora solo puede ver a sus nietos, Ray y Sophie, si acepta cumplir estrictamente las reglas que su hija Eeja ha establecido. Durante años, los niños pasaban los fines de semana en su casa entre juegos, manualidades y paseos al parque. Sin embargo, un desacuerdo sobre una norma muy concreta cambió por completo el tiempo compartido con sus nietos.
Según Els, pequeñas conversaciones sobre horarios y cuidados de los menores se transformaron en exigencias, donde ya no se discutían excepciones. La madre impuso una prohibición absoluta de pantallas, incluso durante las visitas de fin de semana, y exigió que Els se ciñera a esa norma si quería seguir cuidando a los niños. “Me dijo que me fuera si no respetaba sus reglas”, cuenta la abuela en declaraciones recogidas por Kids en Kurken.
Una crianza muy estricta
Els explica que, en su casa, permite a los niños ver media hora de televisión, concretamente programas infantiles de carácter educativo, y que ese momento compartido en el sofá es para ella “tranquilo y enriquecedor”. Su hija, en cambio, reclama consistencia en la prohibición. “No hay excepciones a las reglas”, le dijo, y llegó a amenazar con buscar otra persona que cuide a los niños si Els no acataba la prohibición.
Para Els, el conflicto plantea una pregunta personal y ética: ¿debe renunciar a una pequeña costumbre que ella considera inofensiva para no tensar su relación con la nieta y el nieto? “Sólo me dejan ver a mis nietos bajo ciertas condiciones”, resume, y aun así son los propios niños quienes a veces le piden ver un rato la televisión, y la emoción se refleja enseguida en sus caras cuando se sientan juntos en el sofá.
La mujer admite sentir frustración y cierta tentación de “hacerlo en secreto”, pero descarta esa vía porque “no quiero crear pequeños secretos entre nosotros”, cuenta. De momento, su acuerdo es tajante: sólo podrá cuidar a los niños si cumple la prohibición absoluta de pantallas establecida por Eeja. Para muchas familias esta es el reflejo de un ajuste intergeneracional, donde el cariño y el afecto se entrelazan con las normas y límites.