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Era un infierno de arena y ahora es un pulmón verde de 337.000 km²: el milagro chino que asombra a los científicos

Era un infierno de arena y ahora es un pulmón verde de 337.000 km²: el milagro chino que asombra a los científicos

Las autoridades hablan de un éxito nunca visto y que sirve para probar que "la intervención liderada por humanos puede mejorar eficazmente" una situación como la que vivía este desierto chino.

Vista del desierto de Taklamakán, con los árboles plantados en el entorno
Vista del desierto de Taklamakán, con los árboles plantados en el entornoVCG via Getty Images

China ha decidido reconvertir uno de los desiertos más secos y extensos del mundo en un pulmón verde para el planeta. Con la filosofía de desarrollar un ecosistema sostenible, las autoridades le han dado la 'vuelta' al desierto de Taklamakán.

El inmenso enclave desértico de Taklamakán, con una extensión de aproximadamente 337 000 kilómetros cuadrados y situado al oeste de China, es ahora un 'sumidero de carbono', que absorbe más carbono de la atmósfera del que emite, según han revelado investigaciones recientes.

El secreto radica en la reforestación. Porque pese a ser un entorno hostil, rodeado de altas montañas y una circulación de aire extremadamente seco, el gigante asiático ha planificado una estrategia con la plantación de un inmenso bosque artificial.

El profesor universitario y miembro de la NASA Yuk Yung asegura a Live Science que con el trabajo a fondo en la zona "descubrimos, por primera vez, que la intervención liderada por humanos puede mejorar eficazmente el secuestro de carbono incluso en los paisajes áridos más extremos, lo que demuestra el potencial de transformar un desierto en un sumidero de carbono y detener la desertificación".

Este medio detalla que más del 95% del desierto de Taklamakán está cubierto de arenas movedizas, lo que llevó a considerar el enclave como "vacío biológico", pero desde mitad del siglo XX China ha buscado la manera de 'reutilizarlo'.

En los años 50, Pekín planteó una urbanización masiva en la zona, así como la expansión de tierras de cultivo. La apuesta no salió bien.

Años más tarde, a finales de los 70 probaron una nueva fórmula, denominada la 'Gran Muralla Verde' y con el objetivo de plantar miles de millones de árboles, tanto en Taklamakán como en otros desiertos.

Esta vez sí, la prueba ha funcionado. Tanto es así que el proceso ha seguido amplificándose año tras año y China acabó de rodear el desierto de Taklamakán con vegetación en 2024.

Con los datos actualizados de Taklamakán, los investigadores concluyen que el 'esfuerzo' hecho por las autoridades chinas ha servido para estabilizar las dunas, ha disminuido el efecto de las tormentas de arena y, aún más, ha aumentado la cubierta forestal del país del 10% de su superficie en 1949 a más del 25% en la actualidad.