Es oficial: el número de propietarios con más de dos casas en Canarias ha crecido un 53% en 15 años
Unos no llegan y otros se pasan.
El mercado de la vivienda en Canarias atraviesa una paradoja cada vez más evidente: mientras una parte creciente de la población tiene serias dificultades para acceder a una casa, otra acumula cada vez más propiedades. Los últimos datos del Catastro, analizados por Canarias Ahora, confirman una tendencia que ya no admite dudas: la multipropiedad se dispara en el archipiélago canario.
En concreto, el número de propietarios con dos o más inmuebles ha pasado de 305.000 en 2010 a 466.000 en 2025. Un aumento del 52,7% en apenas 15 años que contrasta con el crecimiento mucho más moderado de quienes tienen una sola vivienda, que apenas ha subido un 7,5% en ese mismo periodo.
El dato clave es claro: cada vez hay más personas y empresas acumulando viviendas, y cada vez más rápido.
Cada vez en menos manos
La tendencia no solo se mantiene, sino que se intensifica en los tramos más altos. Según recoge Canarias Ahora, el grupo de propietarios con entre seis y diez inmuebles casi se ha duplicado: de 23.000 a 43.000, un 86,4% más.
Además, los que tienen cinco propiedades han crecido un 79,3%, y los que poseen cuatro ya superan los 50.000, tras aumentar un 75,4%. Es decir, no solo hay más multipropietarios, sino que cada vez concentran más activos.
Incluso se ha superado una barrera simbólica: más de 50.000 personas tienen al menos cuatro inmuebles urbanos en Canarias. Un dato que refleja hasta qué punto la vivienda se ha convertido en un activo de inversión.
La vivienda como negocio
“El crecimiento de los multipropietarios no es solo un dato estadístico, es una señal muy clara de cómo se está concentrando la vivienda en cada vez menos manos”, advierte Pilar Puyi, portavoz del Sindicato de Inquilinas de Tenerife.
La lectura es compartida por expertos. Alejandro Armas, doctor en Geografía por la Universidad de La Laguna, apunta que “la sociedad rentista aumenta” y plantea una pregunta clave: “¿Para qué se usan esas viviendas? ¿Alquiler turístico o renta estable?”.
En paralelo, el perfil del propietario también ha evolucionado. Según el sector inmobiliario, muchos ven la vivienda como un valor refugio. “El inmueble actúa como el oro o el bitcoin”, explica Isidro Martín, de la Asociación Profesional de Expertos Inmobiliarios. Un ciclo que se retroalimenta: se compra, se alquila, y con esa renta se adquieren más propiedades.
Impacto directo en el acceso a la vivienda
El efecto sobre el mercado es inmediato. Canarias sigue siendo una de las comunidades donde más difícil resulta acceder a una vivienda, tanto en compra como en alquiler.
La propia abogada Isabel Saavedra, de Derecho al Techo, señala que cada vez son más frecuentes los casos de desahucios impulsados por grandes propietarios o fondos, en lugar de particulares. “Eso cada vez se ve más”, subraya.
Además, Canarias lidera el peso de empresas en la compraventa de vivienda: el 15% de las operaciones en 2025, muy por encima de otras comunidades.
Para los inquilinos, esto cambia completamente las reglas del juego. “Es mucho más difícil negociar con alguien que tiene varias viviendas y puede imponer condiciones”, explica Puyi.
El trasfondo del debate va más allá de los números. Para muchos colectivos, el problema es estructural: la vivienda se ha convertido en un activo financiero antes que en un derecho.
“Existe una sensación de competir en inferioridad con inversores que compran casas para rentabilizarlas”, resume con indignación la portavoz del Sindicato de Inquilinas de Tenerife.